Entrevista a Maggie Cheung en Show Studio

Me encanta cuando Maggie Cheung dice que al principio siempre es timida cuando trabaja con alguien por primera vez, porque no sabe lo que el otro, en este caso el fotografo Nick Knight (fundador de ShowStudio) desea. Desde luego una evidencia, pero siempre es maravilloso escucharlo, confirmarlo, que la musa, la perfecta interprete también siente y espera instrucciones.

La prueba de que una entrevista también puede ser visualmente hermosa, o mas bien como puede una entrevista vestirse hermosa y poética siguiendo la definición de Octavio Paz, según la cual “lo poético es la poesía en estado amorfo”.

Todo los elementos se amalgaman orgánicamente, los tonos rosa y crema, la mezcla de Making of en cámara lenta, fotos definitivas de la editorial de Vogue, la entrevista, y los gestos y la voz titubeantes de Maggie Cheung. Es difícil no conectar esta entrevista con mi experiencia personal de su película icónica In the Mood for Love de Wong Kar Wai, que es sin duda una excepcional editorial de modas en movimiento.

Via ShowStudio.com

NYFW: Mis siluetas preferidas 2

Jeremy Scott: El color es todo para mi, de hecho pocas veces el negro se hace lugar en mi guardarropa. Apenas empecé a ver las fotos del desfile de Jeremy Scott me sentí ligera. Me gusta el humor que exudan y que exigen estas piezas. Poco me imagino luciendo el traje con el unicornio en cartón pero me gusta la idea de exagerar un broche hasta cubrir casi por completo el atuendo. Los Simpson tampoco me embalan  (hasta me parece tonto usarlos como inspiración) y mucho menos me reconozco en la intensión de expresar ironía en mis prendas de vestir, pero el patrón grafico que componen los rostros amarillos de Homero en contraste con el negro me fascinan. Las modelos/clones/muñecas me hacen pensar en que si Barbie fuese divertida seria como ellas.

Chris Benz: Descubro a este diseñador. Lo que me gusto de su presentación es que a pesar de mostrar consistentes referencias en todos las piezas, no parece una colección sino mas bien un repertorio de piezas de un guardarropa construido a través de los años. Desde luego a pesar del tiempo y de las piezas sin usar durante mucho tiempo, este guardarropa es consistente. Me encanta pensar que la historia que Chris Benz presenta es la de una mujer que encuentra un baúl lleno de piezas y empieza a jugar, como una niña con vestidos de princesas. Una vez mas las faldas bajo la rodilla protagonizan, y yo estoy confundida. Feliz porque siempre esperé encontrar una mejor oferta de faldas cubriendo la rodilla, y triste porque las minifaldas me ayudaban a ahorrar y sobre todo a no depositar demasiada energía en el deseo de alguna pieza de vestir. Chris Benz me sedujo gracias a sus referencias, nostalgia de los años 50 y 80, una mezcla divertida y sobria a la vez. Me encanta el aire decadente de la escena y la actitud desinteresada de la modelo ¿Otra muñeca?

Creatures of the Wind: Me gusta la mezcla ecléctica de materiales y siluetas. Ninguna regla parece convenir a esta colección de piezas muy poco restringidas por la idea de una colección o propuesta temporal. Me gustan los colores y la confección de las piezas acentuada por la combinación de texturas y estampados, pero una vez mas muy difícil escoger entre mucha piel como textil. La primera persona a quien vi luciendo una pieza de esta marca es Julia Sarr-Jamois, la Editora de Modas de la revista Wonderland, cuyo estilo es el mas envidiable del mundillo de la moda.

Band of Outsiders: Adoré cada uno de los modelos, a pesar de que nunca me imagino en una braga o “Jumpsuit”, porque mis piernas son… ¿Como decirlo? Muy cortas, y porque creo que solo se ven bien en mujeres talla 0 con mucha confianza en si mismas. Lo que mas me gusta de Band of Outsiders es ese aire de nuevo Vintage, nada innovador, pero justo. Es el nuevo Boho Chic, con esas siluetas románticas de los años 70 actualizadas con un toque de 80. Las versiones del smoking son la nueva obligación, quiero decir una vez mas. Band of Outsiders se presiente como el nuevo Rag and Bone, entre las habituales de la moda.

Chloé Savigny podría sentirse la musa. Ella podría perfectamente ver su guardarropas alimentarse por estos cuatro diseñadores, porque ella se regala la libertad de no seguir las tendencias (e incluso a veces las impone) porque tiene esa  mezcla perfecta de irreverencia, humor, delicadeza y nostalgia, con un toque Rock.

Con el frenesí de las semanas de la moda, ya Nueva York es historia porque, ahora todos se han mudado a Paris, pasando antes por Londres y Milán. Muchas cosas han cambiado desde que trabajaba en la moda, entre otras cosas, que antes cuando cubríamos estas semanas sabíamos que teníamos tiempo para organizar nuestros discursos, hoy día siguiendo el ritmo de los Fashion bloggers, las colecciones se exponen inmediatamente, y esto sin contar con que incluso están disponibles a la venta gracias a tiendas online como Moda Operandi, especialmente, y Net-a-Porter.com y Mytheresa.com, entre otros. Aunque Nueva York sea apenas una memoria en Internet, yo sigo con mi ritmo desde mi casa, con lo cual una próxima nota tendrá como sujeto a Marc Jacobs y sus dos colecciones.

Imagenes via style.com


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Una cierta clase de elegancia

Muchas fueron las lagrimas derramadas cuando estando lejos del continente americano, muchas horas adelante, nunca mas pude ver el Oscar. Siempre fue una gran noche para nosotros en Venezuela (a pesar de la pobre narracion de Cesar Miguel Rondon) y para mi gran sorpresa el interés por el Oscar ni siquiera existía en Francia hasta hace poco. A los Franceses les interesaban los festivales, especialmente Cannes, y desde luego los César, equivalente de los Oscar en territorio galo. Lo mas difícil no era perderme la ceremonia, sino las llegadas que seguí durante tantos años mientras ocupaba un escritorio como productora de modas en E! Entertainment Television. Mientras estuve en Paris, mantuve el habito de correr a mi ordenador temprano en la mañana, para ver no solo quienes obtienen la estatuilla sino lo que vestian las chicas. La dependencia de los Oscar se diluyo con el tiempo, quizas porque un dia descubri el mecanismo detras de sus elegidos. El Oscar es una empresa, y la mejor inversion es siempre nominar y premiar a esos quienes pueden seguirle haciendo el marketing. Pero esto es otra historia.

Lo que me invita a explorar el sujeto Oscar no son los galardonados (demasiado predecible y aburrido) y ni siquiera lo que vestian las damas invitadas, porque es poco lo que hay que decir, porque desde que Cher gano por su actuacion en Moonstruck, casi todo se repite. Desde luego, como a cualquiera que se considera un poco mas elevado que el resto de los mortales, gracias a mi gusto muy especial, mezcla de talento natural, conocimientos y cultura, y una cierta actitud vanguardista, no me gustan los vestidos de princesa. Esto habla mal de mi, lo sé, pero mejor asumir que existe en mi una cierta pretensión en cuanto al sujeto de la moda, que me hace estar del otro lado del espectro, que desde luego evidencia mi pobre necesidad de diferenciarme. Para mi, como para Martin Margiela o Consuelo “Marni” Castiglioni, jamás serán elegantes, aunque puedan ser hermosas y adorables. Para mi esas mujeres vistiendo Oscar de la Renta, Carolina Herrera o Armani, consideran el Oscar como en un baile de debutantes, “Quién lo diria”. Tampoco aprecio el excesivo minimalismo, Calvin Klein entre otros. Pero tampoco me interesan las propuestas sexy de Versace o Roberto Cavalli. En realidad, muy pocas veces me interesa lo que las estrellas de Hollywood llevan al Oscar (con algunas excepciones como Julianne Moore y Cate blanchett) quizás porque siempre es excesivo y porque la mayoría parece (sin duda el caso de muchas) haber pedido prestado el vestido hasta la media noche. Es seguramente este efecto Cenicienta lo que me deja indiferente.

Este año, solo una persona cautivo mi atención, en realidad dos, la otra, una tal Shailene Woodley, usando un vestido blanco de Valentino, inesperado, y claro el nuevo Valentino es mi mejor opcion para la ocasion. No me interesa hablar del Oscar pero cuando vi a Esperanza Spalding solo pude esbozar una gran sonrisa, fue instantanea. Su elegancia es simplemente desarmarte. Su vestido es todo lo que puedo “a priori” detestar, corset, espaldas descubiertas, falta larga e irregular, contraste de texturas. Escribir es la unica posibilidad de saber, por qué me ha encantado. Sigo con las muchas razones:

– Esperanza Spalding no solo es muy hermosa, es como un angel, y además no actúa (cosa que pueden hacer muchos sin o con muy poco talento). Ella canta, hace musica, y lo hace de verdad.

– Ese vestido es parte de ella, de sus hábitos, de su guardarropa, de sus deseos, de sus gestos. La imagino llevandolo regio con una chaqueta de jean o una bufanda para protegerse del frio. Lo que mas me gusta de esto es que no veo la mano de una estilista preseleccionando vestidos que seguramente negarian la esencia de esta chica.

– Tan pocos accesorios. Sobreponerse a la tentación de vestir “un poco mas” un vestido tan simple es un acto de valor. Es simplemente perfecto. La veo saliendo de la ducha y poniéndose el vestido, sin preámbulos, ni rituales. Su cabellera es su mejor accesorio, y lo sabe.

– Aparece sola en todas las fotos. Yo creo que a esos eventos hay que ir solo, si no, es como ir a la oficina con el novio. Esperanza debe saber que no se mezclan trabajo con placer, porque ella estaba allí para cantar, y como.

– Su timidez le regala una cierta contención, lo cual le atribuye un perfecto control de su presencia en escena. Lo mejor es que esta escena es la vida, con o sin tapiz rojo.

– Ninguna pose (Aprende algo @AngieRightLeg). Las poses hacen perder la consciencia de quien uno es. Por eso siempre parecen incomodas, porque niegan el gesto mas genuino de nosotros mismos, para dejar lugar a la imagen, desde luego intelectualizada de uno mismo, pero sobre todo de eso que deseamos proyectar. La manera de pararse de Esperanza le regala a ese vestido el gesto necesario para hacerlo majestuoso y unico, con tan poco.

Esperanza Spalding es la prueba de que menos es siempre mas, pero sobre todo, de que la elegancia poco tiene que ver con los trapos que uno lleva, sino mas bien con la conexión intima, o el conocimiento, que tenemos con nosotros mismos.

¡Bravísima!

Imagen via imdb.com

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La vida secreta de los limones

El limón es una fruta. Pero todos sabemos que una fruta es mucho más que una fruta, una categoría, un concepto o una idea. Un limón para Stella Mc Cartney es un motivo, un estampado, una tendencia, una inspiración, y finalmente las faldas, los pantalones y los vestidos de una colección, específicamente Primavera/Verano 2011.

Los limones tienen una vida secreta, como cada cosa en el mundo. Esto solo lo he descubierto hace poco, no porque desconociera la versatilidad del objeto en cuestión sino porque nunca se me ocurrió que algunas de sus vidas fuesen secretas o desconocidas para muchos.

Esta historia comenzó cuando a principios de este año, tratábamos de darle sentido a nuestro paso por Punta del Este. Mihai, mi marido, decidió disfrutar de las ventajas de las nuevas redes sociales para contactar a un amigo. Con él, y algunos miembros de su familia almorzamos en José Ignacio, un pueblo donde las casas pueden llamarse Mercedez Benz o Ferrari. En un lugar maravilloso frente al mar, nos unimos a comensales adorables e inteligentes, para disfrutar de una comida deliciosa, en La Huella, el sitio más demandado en la zona, y al cual dificilmente tienes acceso sin una cuota de poder o fama. Desde luego, sin el amigo de Mihai no habríamos integrado este mítico lugar a nuestra historia. Entre muchos temas, Mihai hablo con entusiasmo de su extraordinaria perdida de peso, 15 kilos. Todo esto nos llevo a hablar de esos métodos casi esotéricos que usamos en casa, todos ideas mías, entre los cuales el balance ácido -básico ocupa un lugar de privilegio, y la reputación de haber finalmente logrado que Mihai deje de ser un cachetón simpático a quien todos quieren nutrir. Entre todas las barbaridades que encontraron un canal a través de mí, se encuentra la respuesta a la pregunta: Pero ¿Qué es básico? A lo cual siguió mi ahora célebre frase: Los limones son básicos.

Terminamos de comer dejando la dicotomía acido-básico atrás, solo para descubrir algunos días más tarde que ese amigo de Mihai no solo había quedado muy intrigado con la conversación, sino sobre todo con mi idea de que los limones son básicos, aunque todo el mundo sabe que son ácidos. Porque… ¿Son ácidos, cierto? Por alguna razón que no logro entender hasta ahora, esta nueva idea sobre los limones había sembrado la duda en este hombre, exitoso e inteligente. Apenas llego a su casa en Madrid, decidió comprobarse a si mismo que su realidad seguía intacta, al mismo tiempo que registraba la prueba de que Mihai y yo estamos locos porque los limones son ácidos, no solo al paladar, sino también cuando usamos una tiritas de PH.

Cuando Mihai me mostró el video, mi primera reacción fue la sorpresa. No porque creía que una prueba semejante indicaría que los limones no son ácidos, sino por el impacto que semejante afirmación, la mía, puede causar en alguien, a quien además sé muy inteligente y racional ¿El traje nuevo del Emperador? De alguna manera. Se me ocurre que si cambiamos la lectura de esas tiritas de PH, podríamos decir que lo ácido ahora se llama básico, y lo contrario, entonces los limones serian unánimemente basicos, o alkalinos. Todo esto no prueba otra cosa que el valor de las convenciones, especialmente de las convenciones cuantificables.

Mi afirmación y la consecuente prueba, me hicieron pensar en muchas cosas. Lo primero, en que mi expresión fue errónea. Los limones no son básicos, son ácidos o más bien el sabor de los limones es acido, y no haría falta ninguna prueba especial para saberlo. También pensé en que no sólo dije que los limones eran básicos, apenas se sorprendieron con semejante herejía, pues si los limones son básicos lo son cuando los digerimos.

Lo más apasionante fue entonces pensar en que si bien es cierto que los limones son ácidos, porque el sabor es ácidos y porque el lector de PH lo indica factualmente, también es cierto que todas estas verdades pertenecen al mundo cuantitativo, un mundo que demás estar decir, poco considera la calidad, que no es otra cosa que la manera en la cual los elementos interactúan según las palabras de mi ídolo Dr Karim, el arquitecto Egipcio detrás de la Biogeometria y la ciencia de la calidad, de quien pronto les hablaré.

En un mundo cuantitativo uno cuenta los limones, determina el sabor basado en el acuerdo perceptivo y la medición del PH, pero en un mundo cualitativo los limones mueven los limites de su propia descripción, porque simplemente cambian en contacto con otros elementos, como los ácidos gástricos, el agua fria, el agua de coco, el bicarbonato, etc.

Lo mejor de esta discusión no es la verdad ácida o básica del limón sino justamente la invitación a explorar y aceptar que todo eso que confortablemente decidimos de una manera, lo más concretamente posible, no permanece igual lejos de nuestros ojos o de nuestra percepción. Esto es, apenas damos la espalda, lo juguetes se animan y forman parte de ese realidad con la cual Pixar hace millones de dólares. Y pienso, sin ninguna voluntad de originalidad, que la ciencia establece verdades absolutas gracias a su muy consistente aproximación materialista de todo. Pongamos como ejemplo el cuerpo, creemos saber de qué esta hecho, porque contamos órganos, litros de sangre, globulos, tendones, nervios, etc. Sin embargo el cuerpo sigue siendo un misterio, y es que también, como el limón, tiene una o muchas vidas secretas. Cuando pienso en que sabemos, o creemos saber, de cuales partes se constituye el sistema digestivo, inmediatamente realizo cuan inocentes somos de pretender saber en estos términos, que solo nos ofrecen una manera de contener la realidad, porque la verdad es que poco sabemos lo que pasa exactamente en nuestro estomago cuando tomamos agua por ejemplo, además de sentir satisfacción de la sed, pero ¿Todo se pasa igual cuando el agua es caliente o fría? ¿Cuando estamos en buena compañía o no? ¿Cuando la tomamos durante la comida? ¿Cuando la tomamos mientras estamos dentro del agua? ¿En un avión o un auto? ¿Cuándo el vaso que la contiene es rosa o cuando usamos nuestras manos?

No sabemos nada, y es por eso que una nueva luz sobre un limón puede hasta cierto punto hacer tambalear nuestro sistema de creencias. Sin dudarlo ni un instante, puedo afirmar que el limón además de acido, también es básico, pero no solo eso.

Imagen by Voza

Nowness presenta: Janie taylor para Chloé

Hace tiempo descubrí este video mientras descubría Nowness. Sublimísimo. Ahora que he decidido este canal, quiero compartirlo. El video no es actual, pero tampoco tendría que serlo porque justamente este blog se hará de muchas anécdotas pasadas, de memorias y de reflexiones que siguen hoy conmoviéndome, divirtiéndome, molestándome y haciéndome soñar. Lo que prueba una vez mas que el tiempo no es mas que una convención, y que mi pasado y mi futuro, son siempre presentes, y viceversa.

Describir el video es inútil. Sugiero solo aceptar una especie de Grado Cero, para que ninguna información suplementaria sea necesaria.

NYFW FW 2012: Mis siluetas preferidas


A détacher:  Me encantan las proporciones y el volumen de las mangas, sin extravagancias. Me gusta mas el mood de verano de la diseñadora Mona Kowalska, pero su invierno me hace trabajar, re-estructurar mis ideas.

Rachel Comey: No me gusta la ropa negra pero en general los diseñadores no dan mucha opcion. Rachel Comey es todo lo que me gusta de una marca de ropa, con excepcion del uso excesivo de la piel como tela. Sus zapatos son fabulosos y sus propuestas siempre atemporales. Vestir Rachel Comey me hace sentir segura de NO estar a la moda, sin dejar de apreciar la suerte de poder adquirir sus piezas ahora. El detalle de las medias con los puntos negros, creando un Trompe l’oeil en los zapatos, es fabuloso.

Suno: Los estampados estan de moda asi que muchos los integran. Sin embargo, la personalidad de Suno nacio con los estampados. Lo que siempre me ha gustado de esta marca es que es que nunca  me ha dado la impresion de que esta decision tenga una mison unicamente grafica. Hay algo mas en la exploracion, sus graficos son elementos de una busqueda mas compleja de texturas, visuales. Esta coleccion sin embargo carece de la fuerza que impregnaba las anteriores, mucho mas vaga en las ideas. Incluyo a los diseñadores Erin Beatty and Max Osterweis, porque el vestido de ella es siemplemente adorable.

The Row: Esta marca nunca ha cautivado mi atencion ¿Quizas porque es demasiado Calvin Klein? Quizas. Lo cierto es que cuando decidi ver lo que proponian las gemelas Olsen, quedé gratamente sorprendida por algunas piezas (las de colores neutros, porque las negras ha sido imposible realmente apreciarlas en las fotos, no siempre es tan facil cubrir Nueva York desde Londres). Me encanto el vestido A con la transparencia delante (aunque luego estuve decepcionada de ver algo similar en el desfile Calvin Klein, pero mas decisivamente femenino, asi que menos atractivo para mi), y las sandalias para el invierno, que veo como una manera de sincerar las propuestas para los inviernos en interior, siempre a mas de 26°C. Estas niñas representan junto con Victoria Beckham una nueva generacion de diseñadoras que parecen sacar sus ideas sintiendo el peso de las telas sobre si mismas (siguiendo la tradicion Donna Karan o DVF) y cuyo marketing ha sido hecho bastante antes de que se les ocurra crear ropa.

¿Algo mas que decir sobre la Semana de la moda en Nueva York Otoño/Invierno 2012? Un poco mas, en proximas notas un grupo de cuatro diseñadores: Jeremy Scott, Chris Benz, Band of Outsiders, Creatures of the Wind y un especial Marc Jacobs y sus dos lineas Marc Jacobs y Marc by Marc Jacobs.

Imagenes via Style.com

New York Fashion Week Otoño/Invierno 2012 ¿Reportando desde Londres?

Con la cantidad de información nutriendo internet puede uno hacerse una idea bastante clara de lo que pasa, especialmente si ya hemos experimentado el famoso evento en Bryant Park. Desplazarse a Nueva York para cubrir la semana de la moda pareciera no tener sentido. Desde luego, nada se compara con la embriagante emoción de correr de un desfile a otro (si tenemos la suerte de ser invitados) tratando de capturar lo que de cualquier manera podemos obtener de los PR de los diseñadores, absurdo hasta cierto punto tratar de estar. Es aun mas sincero cubrirlo desde la distancia, si lo único que nos interesa son las tendencias para el Otoño/Invierno 2012 o las tendencias de hoy, estas ultimas accesibles gracias a los bloggers del Street Style. Para saberlo “todo”, una buena conexión, ropa confortable y un buen sofá son suficiente, ahorrándonos las penas ligadas a currarse una invitación, tomar aviones, preparar un ajuar apenas digno para la ocasión, y todas las demás complicaciones.

Vivimos una gran revolución, donde todo, todo puede ser virtual, los amigos, el amor, la información, y hasta la propia experiencia. Todo comenzó con Platón y su teoría de la caverna, la distancia entre el objeto y la representación se fue construyendo, agregamos cada vez mas niveles de la representación, hasta que perdemos la noción del origen o la inspiración. Todo es representación, la realidad es una representación, y la moda, como siempre aprovechadora, no escapa de eso, por el contrario se nutre de ello.

Pero no todo es tan simple, y todo depende de la percepción que tenemos de las cosas. Cubrir la semana de la moda en Nueva York desde mi casa en Londres seria posible si me adhiero a las creencias de que la moda son solo tendencias, un compendio de ideas u objetos, que nos someterán tarde o temprano. Esto es un sistema de prescripciones que la mayoría precisa para valorar sus ropas y muchas veces su personalidad, para “Estar a la moda” como diría mi Mama. Si por el contrario nuestra percepción de la moda es mas bien cualitativa y extensiva, estaríamos perdiendo una parte importante que solo es posible percibir estando allí, la conexión entre todos los elementos, y cuando hablo de elementos no me refiero a los vestidos, los zapatos, el peinado, e incluso las modelos o el decorado. Los elementos son ilimitados y desde luego dependen de quien les hace conscientes, desde la excitación de ver lo que un diseñador muestra, pasando por el lugar en el cual se presenta el desfile y los invitados, hasta terminar con la propuesta concreta con su atmosfera, hecha de tantas subjetividades como percepciones posibles.

Lo que para mi hacia de la semana de la moda un evento súper excitante, siempre, era estar en Nueva York, solo eso le proveía de una energía única, de un halo de gloria, era como volver a Studio 54 en la época de apogeo. Cuando cubría este evento hacia finales de los 90, estar allí era casi como estar dentro de una LavaLamp. Lo que mas me gustaba de estar allí era poder comprender el sistema, los mecanismos que organizan, y las intenciones detrás de cada movimiento, porque todo, todo es intencional. Para entonces mas que periodista, era la productora de un programa de modas para Latinoamérica, y aunque el canal era E! Entertainment, ninguna puerta se abría para nosotros espontáneamente. A pocos diseñadores les interesaba un mercado en el cual sus nombres eran solo sinónimo de perfumes y cosméticos en general. Dolía no estar en los mas reputados desfiles como Calvin Klein, pero ahora me doy cuenta que esta exclusión dejaba también lugar para transitar las conexiones entre todos esos elementos, y sobre todo me dejaba comprender las jerarquías, y los intereses.

Cubrir NYFW desde aquí es hoy posible porque los agentes han cambiado, y la gente de la moda es casi tan famosa como la gente del cine (Anna Wintour, Grace Coddington, Anna Dello Russo, Amanda Brooks, Shala Monroque, Hanneli Mustaparta, André Leon Taley, The Sartorialist y pare de contar) o cuando menos disfrutan hoy de una exposición que no podía uno imaginar hace 10 años. Claro que ausentes (pero sobre todo desconocidos) no podríamos preguntarles lo que piensan, pero acaso es tan importante lo que los expertos piensan.

Mientras escribo, tratando de dar coherencia a esto, me doy cuenta de que lo lo que me mantuvo al margen, y lo que quizás termino definitivamente con mi vinculo con la moda, es que jamás asistí a un desfile con la idea de encontrar inspiración para mi guardarropa, y mucho menos con la idea de adquirir alguna pieza, aunque a veces lo hice. Un desfile siempre fue para mi un espectáculo, un happening, la expresión y síntesis de un sistema bastante complejo que a pesar de todas las facetas, sigue siendo un modelo económico, quizás el modelo económico “modelo”. Me apasiona sacar conclusiones, analizar los movimientos de los que hacen la moda y su impacto financiero y social.

Asimismo, aunque muchos nieguen con extrema convicción que la moda no es Arte, es difícil negar que en muchas de sus expresiones editoriales y desfiles, la revelación del imaginario de un diseñador o de un editor se hacen de una cierta valoración artística (Hussein Chalayan, Nick Knight, entre otros). Lejos muy lejos de la caricatura que es para mi reducir la moda al uso de color Fucsia durante la próxima temporada, mi pasión por la moda esta ligada a la representación del cuerpo, quizás incluso al aspecto tribal del ímpetu vestimentario, lo cual seria útil describir como una mirada antropológica. Lo cierto es que todas esas tendencias, y la manera de interpretarlas y hacerlas ubicuas me hablan del hombre y de sus búsquedas. Quizas estoy equivocada porque la moda es solo un sistema economico, y todos los movimientos estan calculados para hacer dinero.

A veces tengo nostalgia de aquella representación de mi misma dentro del universo de la moda, pero siempre termino realizando la misma contradicción, quisiera cubrir desfiles y asistir a todas las semanas de la moda, pero no podría hablar de la nueva manera de llevar el bolso, o de los centímetros exactos del stileto para la próxima temporada. Cuando veo lo que hacen la mayoría de los blogs, sites, revistas, no puedo dejar de preguntarme si eso de lo que yo hablaría interesaría a los demás, quizás no. Para mi misma, lo esencial de mi relación con ese mundo sigue intacta, porque la moda es mucho mas que estar de moda, a la moda o démodé.

Imagen via Mint Digital

Una mujer que no usa perfume no tiene futuro

Anduve por alli sin futuro hasta hace muy poco, segun la utoritaria Mademoiselle Gabrielle “Coco” Chanel. Mi relación con los perfumes siempre ha sido difícil, quizás porque mi primera introducción al mundo de los olores capturados fue el Opium de Yves Saint Laurent de mi madre, que durante una primera década de existencia estimulaba memorias olfativas poco gratas, quizás por los tonos de Pachulí e incienso para los cuales todavía no estaba preparada.

También mi madre introdujo el First de Van Cleef and Arpels. Me gustaba la botella, y el color pálido del elixir, pero una vez mas el olor era demasiado complejo para mi, probablemente porque aun permanecía definida por el paladar, sin muchas ganas de pasar a otros sentidos. No fue hasta que comencé mi independencia financiera, unos veinte años después, cuando pude observar claramente la fascinación que ejercen los perfumes en las mujeres, y hombres, especialmente en el entorno laboral latinoamericano, en el cual invertía entonces mis días, y muchas de mis noches. Apenas alguien anunciaba su próximo paso por un Duty Free, las colas se estiraban democráticamente, incluyendo tanto recepcionista como directores, embriagados por la sola idea de poner un “acento” olfativo a sus personalidades. Desde luego, esta euforia no conquisto ni mi olfato ni mis ganas de hacerme de un futuro. Estas mujeres, y hombres insisto, estaban dispuestos a ofrecer sus salarios completos por olores firmados Armani, Boss, Davidoff, Calvin Klein o Donna Karan, todas estas, marcas cuya resonancia me hacia mas pensar en el pasillo de limpieza de un supermercado que en un avenir elegante o cuando menos excitante. Confieso haberme dejado llevar una vez por los impulsos de este colectivo, aturdida y poco convencida del sentido, pues adquirir un perfume sin antes haberlo olido es como pagar por una cita a ciegas.

No fue hasta hace unos 10 años que otra dimensión del perfume se descubrió para mi, durante un viaje siguiendo La Ruta Napoleón (existe un libro con este titulo, La Route Napoleon) que incluía ese pueblo con nombre azucarado, considerado la capital mundial del perfume. Esto ultimo es sin duda mucho mas abstracto que el lugar proveedor de 1/3 de todo el perfume producido en Francia. Grasse es el lugar donde se crean los perfumes mas reputados del mundo, donde se habla de la historia del perfume, y donde el jazmín, gran base para perfumes crece irrefrenable. Pero conocer Grasse no fue suficiente. Permanecí reticente a usar perfume hasta que descubrí las aguas florales o Eaux Florales en Francés. Lo especifico en Francés porque en Francia se llaman aguas florales, también llamadas Hydrolats, a las aguas que se obtienen durante la destilación de una planta para la obtención del aceite esencial de la misma, con lo cual se trata de aguas de flores únicas, puras, y no siempre fieles al aroma de las flores.

Primero fue la Lavanda, el olor del verano en el Sur de la Francia; luego la flor de la naranja, aroma maravilloso que había conquistado mis gustos a través de la pastelería oriental, marroquíes y tunicinas, hasta que venciendo mi resistencia a la seducción inevitable de la rosa, integré también el agua de estas flores tan populares.

Usar las aguas florales me regalaba algo mas que un perfume para impregnarme, una atmosfera o un aura dentro de la cual desplazarme por el mundo. En un tono mas pragmático, estas aguas no solo servían para brindarme un futuro, también me regalabas otras de sus propiedades sobre la piel pues a diferencia del perfume las rociaba en el pelo después del baño, en el rostro para limpiarlo o como astringente, y en el cuerpo después de una larga exposición al sol o durante los periodos de intenso calor veraniegos.

El aroma de las aguas florales sin embargo se desvanecía a medida que penetraba el aire de los caminos impregnados de tantos otros olores, con frecuencia mas pesados.

Cuando nació Lila, mi hija, hace 5 años, otra posibilidad del perfume se descubrió cuando osé entrar en una tienda Bonpoint. No es difícil apreciar la belleza de los productos de esta marca, son románticos, nostálgicos, casi etéreos, de excelente calidad y sobre todo muy infantiles (sin Barbie o Fresita como referencias), y la apreciación aumenta cuando se revelan los rituales que enaltecen la vulgar compra. Recibí la Rebeca verde manzana, que todavía Lila usa después de 4 años,  envuelta en papel de seda rosa pálido dentro de una bolsita de tela rosa pálido, a la cual la vendedora roció con un aroma fresco de flores de naranja. No paso mucho tiempo antes de que regresara a una de las tantas tiendas Bonpoint para adquirir el memorable aroma, sin otra intensión que la de perfumar las gavetas en las cuales guardo la ropa de Lila. Desde entonces, un nombre se instalaría en el mejor palco de mi memoria “perfumística”, la creadora del perfume de Bonpoint, Annick Goutal.

Supongo que ya estaba preparada para el perfume y el futuro que este me depararía, pero mis memorias de aquellas mujercitas y hombrecitos eufóricos por oler a otra cosa que a ellos mismos, me impedía abandonar la idea de que oler a fresco y recién bañado es siempre mejor.

Quizás percibiendo mi necesidad de intervención foránea, de una fuerza que me sacara de mis ideas rígidas sobre mi misma,  hace poco mas de dos años, Mi Amor me propuso ir a buscar un perfume para mi porque tenia ganas de olerme. Su sugerencia me dejaba entender que un perfume lejos de cubrir nuestro propio aroma, mas bien lo expone, como una música que puede ser interpretada con diferentes instrumentos. Conociéndome tanto como me conoce escogió el mejor lugar para iniciarme a la dependencia de los aromas embotellados. Me llevo de la mano a Liberty. La icónica tienda londinense, donde escogimos juntos un perfume artesanal de Le Labo. El perfume elegido no podía ser mas especial, el  ROSA 31, que ahora mientras escribo, descubro ha sido definido por sus creadores como un perfume de rosas para hombres.

Desde entonces, mi pasión por los aromas no ha hecho sino crecerse, haciendo de mi futuro un paseo espontaneo y poco definido por esos bosques y jardines que anhelo.

¿Tienes futuro? ¿A qué se parece?

Imagen by Voza

Presentando VOZA

En 1999 tuve la idea, descabellada entonces, de editar una revista a la que llamé VOZA. Entonces, una revista solo podía ser impresa, con lo cual poco tiempo después, la idea fue archivada junto con todas mis “grandes ideas”. Después de más de 7 años de mucho dudar sobre la pertinencia de un blog como soporte para VOZA -temiendo el nacimiento de “otro” blog de moda, o una excesiva exposicion de mi misma- decido ahora intentar más bien un compendio espontaneo de temas que me interesan. Nada novedoso, muchas cosas me interesan, y aunque no garantizo ninguna originalidad, cuando menos haré de este blog una memoria de mis disfrutes, cuestionamientos, dudas, preocupaciones y algunas soluciones, casi siempre temporales, pero sobre todo un lugar en el cual ejercitar mis ganas de escribir.