La vida secreta de los limones

El limón es una fruta. Pero todos sabemos que una fruta es mucho más que una fruta, una categoría, un concepto o una idea. Un limón para Stella Mc Cartney es un motivo, un estampado, una tendencia, una inspiración, y finalmente las faldas, los pantalones y los vestidos de una colección, específicamente Primavera/Verano 2011.

Los limones tienen una vida secreta, como cada cosa en el mundo. Esto solo lo he descubierto hace poco, no porque desconociera la versatilidad del objeto en cuestión sino porque nunca se me ocurrió que algunas de sus vidas fuesen secretas o desconocidas para muchos.

Esta historia comenzó cuando a principios de este año, tratábamos de darle sentido a nuestro paso por Punta del Este. Mihai, mi marido, decidió disfrutar de las ventajas de las nuevas redes sociales para contactar a un amigo. Con él, y algunos miembros de su familia almorzamos en José Ignacio, un pueblo donde las casas pueden llamarse Mercedez Benz o Ferrari. En un lugar maravilloso frente al mar, nos unimos a comensales adorables e inteligentes, para disfrutar de una comida deliciosa, en La Huella, el sitio más demandado en la zona, y al cual dificilmente tienes acceso sin una cuota de poder o fama. Desde luego, sin el amigo de Mihai no habríamos integrado este mítico lugar a nuestra historia. Entre muchos temas, Mihai hablo con entusiasmo de su extraordinaria perdida de peso, 15 kilos. Todo esto nos llevo a hablar de esos métodos casi esotéricos que usamos en casa, todos ideas mías, entre los cuales el balance ácido -básico ocupa un lugar de privilegio, y la reputación de haber finalmente logrado que Mihai deje de ser un cachetón simpático a quien todos quieren nutrir. Entre todas las barbaridades que encontraron un canal a través de mí, se encuentra la respuesta a la pregunta: Pero ¿Qué es básico? A lo cual siguió mi ahora célebre frase: Los limones son básicos.

Terminamos de comer dejando la dicotomía acido-básico atrás, solo para descubrir algunos días más tarde que ese amigo de Mihai no solo había quedado muy intrigado con la conversación, sino sobre todo con mi idea de que los limones son básicos, aunque todo el mundo sabe que son ácidos. Porque… ¿Son ácidos, cierto? Por alguna razón que no logro entender hasta ahora, esta nueva idea sobre los limones había sembrado la duda en este hombre, exitoso e inteligente. Apenas llego a su casa en Madrid, decidió comprobarse a si mismo que su realidad seguía intacta, al mismo tiempo que registraba la prueba de que Mihai y yo estamos locos porque los limones son ácidos, no solo al paladar, sino también cuando usamos una tiritas de PH.

Cuando Mihai me mostró el video, mi primera reacción fue la sorpresa. No porque creía que una prueba semejante indicaría que los limones no son ácidos, sino por el impacto que semejante afirmación, la mía, puede causar en alguien, a quien además sé muy inteligente y racional ¿El traje nuevo del Emperador? De alguna manera. Se me ocurre que si cambiamos la lectura de esas tiritas de PH, podríamos decir que lo ácido ahora se llama básico, y lo contrario, entonces los limones serian unánimemente basicos, o alkalinos. Todo esto no prueba otra cosa que el valor de las convenciones, especialmente de las convenciones cuantificables.

Mi afirmación y la consecuente prueba, me hicieron pensar en muchas cosas. Lo primero, en que mi expresión fue errónea. Los limones no son básicos, son ácidos o más bien el sabor de los limones es acido, y no haría falta ninguna prueba especial para saberlo. También pensé en que no sólo dije que los limones eran básicos, apenas se sorprendieron con semejante herejía, pues si los limones son básicos lo son cuando los digerimos.

Lo más apasionante fue entonces pensar en que si bien es cierto que los limones son ácidos, porque el sabor es ácidos y porque el lector de PH lo indica factualmente, también es cierto que todas estas verdades pertenecen al mundo cuantitativo, un mundo que demás estar decir, poco considera la calidad, que no es otra cosa que la manera en la cual los elementos interactúan según las palabras de mi ídolo Dr Karim, el arquitecto Egipcio detrás de la Biogeometria y la ciencia de la calidad, de quien pronto les hablaré.

En un mundo cuantitativo uno cuenta los limones, determina el sabor basado en el acuerdo perceptivo y la medición del PH, pero en un mundo cualitativo los limones mueven los limites de su propia descripción, porque simplemente cambian en contacto con otros elementos, como los ácidos gástricos, el agua fria, el agua de coco, el bicarbonato, etc.

Lo mejor de esta discusión no es la verdad ácida o básica del limón sino justamente la invitación a explorar y aceptar que todo eso que confortablemente decidimos de una manera, lo más concretamente posible, no permanece igual lejos de nuestros ojos o de nuestra percepción. Esto es, apenas damos la espalda, lo juguetes se animan y forman parte de ese realidad con la cual Pixar hace millones de dólares. Y pienso, sin ninguna voluntad de originalidad, que la ciencia establece verdades absolutas gracias a su muy consistente aproximación materialista de todo. Pongamos como ejemplo el cuerpo, creemos saber de qué esta hecho, porque contamos órganos, litros de sangre, globulos, tendones, nervios, etc. Sin embargo el cuerpo sigue siendo un misterio, y es que también, como el limón, tiene una o muchas vidas secretas. Cuando pienso en que sabemos, o creemos saber, de cuales partes se constituye el sistema digestivo, inmediatamente realizo cuan inocentes somos de pretender saber en estos términos, que solo nos ofrecen una manera de contener la realidad, porque la verdad es que poco sabemos lo que pasa exactamente en nuestro estomago cuando tomamos agua por ejemplo, además de sentir satisfacción de la sed, pero ¿Todo se pasa igual cuando el agua es caliente o fría? ¿Cuando estamos en buena compañía o no? ¿Cuando la tomamos durante la comida? ¿Cuando la tomamos mientras estamos dentro del agua? ¿En un avión o un auto? ¿Cuándo el vaso que la contiene es rosa o cuando usamos nuestras manos?

No sabemos nada, y es por eso que una nueva luz sobre un limón puede hasta cierto punto hacer tambalear nuestro sistema de creencias. Sin dudarlo ni un instante, puedo afirmar que el limón además de acido, también es básico, pero no solo eso.

Imagen by Voza

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