El diablo quiere el alma de Kimbra

Para nadie es un misterio que en los negocios las oportunidades valen oro, y en la moda o mas bien su sistema económico son las oportunidades lo único que cuenta. Seguir el sitio de Vogue revela muchas de las estrategias de Anna Wintour en tiempos Internet, tiempos que ella presiente están cambiando los actores en la moda, pero sobre todo el rostro de los consumidores.

Cada lunes, el ritual de visitar el sitio de Vogue busca descubrir las mejores vestidas de la semana. Inicialmente recibía la información ingenuamente, hasta que muy pronto comencé a ver la relación entre las susodichas mejor vestidas y algunos intereses. Vogue es un poder, y el diablo que lo dirige lo sabe. Estas mujeres elegantes que muchas veces no lo son tanto o nada, forman parte de la estrategia de Vogue para construir nuevos rostros de portadas, objetos para vender. No dudo el valor de la chica de Gossip Girl, la rubia irresistible, y su capacidad de vender Vogue, pero de allí a considerarla siempre bien vestida existe una gran brecha. Esta niña es un maniquí, de esos que habitan las vitrinas de las tiendas, un objeto en el cual colocas vestidos y siempre caen bien. Unas cuantas veces entre las mas elegantes y una portada, es un mecanismo establecido. Desde luego es también preciso que la imagen sea una referencia de la cultura mas basta, generalmente ligada a la televisión, al cine o a la musica.

Pero Anna Wintour toma riesgos (¿En serio?). Ella ha entendido que sus compradoras asiduas no son solo las mujeres blancas con el potencial o el sueño de parecerse a las modelos en las editoriales. Desde que Gwyneth Palltrow apareció en portada (no lo sé porque lo analizo sino porque lo vi en September Issue) la revista ha utilizado un mayor porcentaje de actrices y otras celebridades que de modelos. Nadie conoce a las modelos, o se conocen muy pocas. Pero su comprensión del mercado se extiende, y con la propagación de revistas mas especializadas, el modelo súper elitista de Vogue debe dar paso a otros públicos que segun las estadísticas y la observación de Nuestra Señora de Vogue, Anna Wintour, también pueden comprar, invitando a las marcas a comprar las paginas satinadas de publicidad de la mítica revista.

Esta semana entre las mejores vestidas están Beyoncé y su hermana Solange Knowles. Ambas son hermosas y representan justamente ese cambio en la percepción del poder adquisitivo. Es aquí donde Kimbra se hace un lugar. Esta niña es carne fresca para los anaqueles de la revista. La novedad con todas las referencias para hacer de ella una posible portada. Kimbra no solo parece hacerse un camino rápidamente en América, después de construir una carrera consistente en Australia y en su natal Nueva Zelandia, sobre todo llena todos los requisitos para hacer de ella una portada, con dos potenciales, el de mostrar que a Vogue le gustan los riesgos, sin en realidad tomarlos porque Kimbra sin duda merece mucho mas una portada que Lana del Rey.

Kimbra me encanta, y a Lila también. Mi canción preferida es Cameo Lover, y creo que tiene que ver con la activación de mi memoria musical de los años 90 ¿Dee-Lite? Y pensar que los 90 ya son tan parte del pasado que podemos comenzar a revisitarlos.

Ojo fotografico

Siempre rememoro cuando viendo Lost in Translation, Charlotte le dice a Bob: Intenté tomar fotos, pero eran tan mediocres. Supongo que cada chica pasa por la fase fotográfica. Ya sabes, caballos… Tomar fotos de sus propios pies.

Lo que ella dice me hizo pensar mucho entonces, y aun hoy. Nunca pasé por esa fase fotográfica quizás porque nunca vi mucha gente a mi alrededor usando una cámara. En mi entorno familiar pocas personas podían darse el lujo de distraerse de las tareas cotidianas, y tomar fotografías seguro les parecía un juego, pues para ellos sin duda la cámara era un juguete. Desde luego no solo el tiempo faltaba, también el instrumento y sin duda el sentido. Me pregunto si alguno de ellos tenía alguna idea de lo que atrapar un momento de sus vidas, de sus historias, podía significar en el futuro. Sin embargo, pasé por la fase de dibujar mis propios pies, el equivalente pre-escolar de la fase adolescente de la cual habla Charlotte.

Mientras preparo las notas para Voza me doy cuenta de que quizás solo ahora llego a esta fase de interés fotográfico. Claro que a estas alturas esta afición poco se corresponde con la búsqueda de identidad come la joven protagonista en la película de Coppola. Acepto una vez mas y como de costumbre que llego tarde a las tendencias. La precocidad nunca se ha contado entre mis virtudes.

Siempre me interesó la magia de la fotografía, especialmente el revelado, pero también siempre me falto paciencia. Durante un curso de fotografía en Blanco y Negro cuando empezaba la universidad, abandoné apenas viví la frustración de no poder ver a través de la lupa si la foto en el negativo estaba fuera de foco. Claro que jamás he podido ver a Marilyn Monroe componerse a partir del montón de puntitos. Quizás me falte también la imaginación.

Cuando nació Lila hace 5 años, la fotografía tomó otro sentido para mi. Me debato sin embargo entre vivir y disfrutar todos los momentos cerca de ella, o inmortalizar las imágenes que compongo mientras la sigo. Estar con ella me invita a anticipar esos momentos en los cuales todos los elementos se conjugan para crear un universo único, con sus propias reglas, invitándonos a componer una historia también única, que en la mayoría de los casos tiene mas que ver con lo que no se ve, pasado y futuro o fuera del cuadro, que con lo que atrapamos con las fronteras de nuestra mirada o de nuestro interés, aunque a veces también los limites de nuestra intensión.

También me doy cuenta de que solo las fotos que tomo de Lila poseen algún valor, no solo afectivo sino un cierto valor objetivo. Siempre he creído que esta gloria no me era exclusiva y que todas las fotos de los niños, tomadas por sus padres suelen ser buenas o cuando menos aceptables. Supongo que el afecto hacia el objeto que fotografiamos impregna la foto, con lo cual la foto es buena no porque es técnicamente correcta o porque el momento es único.

La verdad es que no sé si tengo algún talento con el objetivo, pero bien valdría la pena intentar descubrirlo. No fue hasta que un día observando el trabajo de los Street Style bloggers como Garance DoréScott SchumanHanneliTamuTommy Tom y tantos otros, que me di cuenta de que existe otro factor, y este es mi timidez, o como dice la canción de Carla Bruni, mi temor de molestar a las piedras ¿Me pregunto cómo ellos pueden acercarse a tanta gente y pedirles que ofrezcan su tiempo y su imagen para nutrir sus blogs? ¿Cómo pueden simplemente tomar fotos de personas que no saben que sus imágenes serán vistas por miles de internautas? Desde luego, con estas preguntas paso a otras sobre la ética, y sobre como estos bloggers hacen dinero usando las imágenes de otras personas. Pensé en usar una foto de Lila con una amiguita, pero inmediatamente pensé en que para hacerlo debía pedir a los padres de la niña la autorización para exponerla en mi blog, pero las cuestiones éticas son otra historia. Apuntar con la cámara fotográfica a alguien o a algo me es casi imposible, porque temo molestar, ser indiscreta, perturbar la paz del objeto fotografiado. La cámara es indiscreta, y siempre le roba al objeto algo que incluso él mismo desconoce de sí mismo.

Es mas fácil para mí tomar fotos de objetos muy cercanos, o abandonados, y aun así, un cierto estado de ansiedad se hace lugar dentro de mi imponiéndome la fuga, y la culpa, como si de alguna manera estuviese robándole la imagen.

Desde luego, mi relación con la fotografía no es sino un ángulo más de mi relación con el mundo. Nunca toco la puerta cuando esta cerrada. Quizás Voza es el comienzo de una historia para mí, en la cual existo y me doy el permiso de tomar el lugar que deseo.

Por ahora, las flores me interesan. Exploro y descubro desde donde expresar mi emoción de observarlas, de apropiarme de su sutileza. Nada original, son solo flores, siempre bellas y generosas frente a la cámara.

Todo sobre Marc Jacobs

Louis Vuitton                                           Marc Jacobs

En 1817 Samuel Taylor Coleridge invitaba a “suspender la incredulidad” frente a lo no convencional, especialmente en la expresión artística. Por estos días la moda me invita mas bien a suspender el entusiasmo. Me pasa con las tendencias, me pasa con el susodicho buen gusto, con el gran estilo de algunos, y me pasa con la creatividad de muchos. Cuando vi la colección Otoño/Invierno 2012 de la marca epítome de Marc Jacobs me dejé llevar por un gran entusiasmo, esta en mi naturaleza. No me veo luciendo las piezas que proponen la particular silueta, pero esto no es novedad, no aprecio las propuestas de moda con la idea de gastar 3000$ en un vestido. Poco me interesa la moda con la idea de integrarla en mi sucinto guardarropa, todo lo contrario observo el espectáculo y la conjugación de elementos que crean esa atmosfera, mostrando audacia, innovación, o reminiscencias de otras épocas. Aprecio la historia gracias a la cual las piezas se venderán mejor, aunque esto ultimo no es una garantía.

Sin duda el desfile de Marc Jacobs me sorprendió con su escenografía en papel cortado al laser y sus sombreros gigantes, que tanto invitaron a la búsqueda de referencias entre Dr Seuss y Alicia en el país de las maravillas, porque frente a la obligación de decir algo, nada mejor que mostrar nuestra erudición y cultura enciclopédica. Las referencias a un silueta inspirada tanto del guardarropa femenino como masculino del Siglo XVIII son una evidencia, especialmente los zapatos, esto mezclado con elementos de la transición entre el siglo XIX y el siglo XX. Apenas vi la colección tuve el impulso de escribir algo, algo positivo, porque me encantaron las piezas y sobre todo los zapatos, pero decidí esperar a ver lo que ofrecían las otras marcas bajo la autoridad creadora de Marc Jacobs, Marc by Marc Jacobs y Louis Vuitton.

Mi intuición fue la correcta. Ha sido interesante mirar las tres colecciones tratando de no emitir juicios hasta hoy, aunque soy consciente de que haber hecho el ejercicio de contención es sí mismo un juicio, soy capciosa. La conclusión es que sin duda detrás de las colecciones, solo hay un hombre, lo cual no niega un gran equipo de creadores, o mas bien una gran maquinaria, que solo Karl Lagerfeld puede igualar con su trabajo en Fendi, Chanel y en su propia marca.

Las siluetas de Marc Jacobs y de Louis Vuitton son similares, con algunas diferencias estratégicas, desde luego orientadas estas a atender públicos con diferentes presupuestos, basados sobre todo en el peso de los tejidos, y en los colores. La colección de Marc by Marc Jacobs, también tenia puntos en común con Louis Vuitton, pero Louis Vuitton de colecciones pasadas, con los kepí y los lunares. La suerte que ha tenido Marc con Louis Vuitton, siendo esta una marca tradicional, es que la ha tomado sin ningún ADN que imponga reglas estilísticas, su trabajo para la marca ha sido el de expresarse a si mismo y completar el universo de la marroquinería, de alguna manera sus propuestas vestimentarias no son otra cosa que el accesorio de los míticos bolsos de la marca.

Marc by Marc Jacobs Marc Jacobs final Marc by Marc Jacobs

Siempre admiré a Marc Jacobs, desde que sus colecciones con influencia escolar basadas en piezas básicas y mezclas de colores que lo colocaban como sucesor de Todd Oldham hacia los años 90, cuando todavía Oldham parecía actuar sólidamente en la esfera de moda neoyorkina. Me gustaba y me sigue gustando su sentido del humor, cuando lo tiene. El movimiento de Marc Jacobs, la persona no la marca, hacia Europa, como director creativo de Louis Vuitton le ofreció nuevas posibilidades, sobre todo la producir espectáculos que solo tenían antecedentes en Paris y Milan. Para un Americano que puede llegar a Europa, y que logra además instalarse, no es difícil dejarse conquistar por la historia y las maneras exacerbadas del viejo continente. Para los americanos, incluyo también al sur del continente, con tan poca historia nutriendo nuestro cotidiano, no es difícil aceptar que la experiencia siempre lleva la razón, con lo cual no es tan difícil adoptar el estilo de vida y sobre todo el gusto europeo.

Quizás lo que más me incomoda no es su definitiva reconstrucción a la manera europea, lo cual no es novedad en la historia de la creatividad americana, sino el esnobismo, la necesidad demostrar que merece estar entre los grandes, en Europa, asumiendo que un ascensor, un carrusel y un tren son novedosos y sorprendentes. Desde luego esto no niega su talento, pero me hace resistirme a sus estrategias de seducción. Me divierte el Marc Jacobs exhibicionista y extravagante en sus ademanes y demostraciones de creatividad, pero todavía recuerdo con nostalgia al joven tímido de años atrás, ese que quizás se veía más como un diseñador que como una celebridad.

En la nota sobre la colección de Louis Vuitton, Style.com transcribe una frase del diseñador sobre la ambientación “como” en una vieja estación de trenes, que deja mucho que desear: “Me interesa que las cosas parezcan como si fuesen de otro tiempo”. Aprecio su ingenuidad, porque declarar algo así es como aceptar que nos gusta Paris o que nuestro pintor favorito es Picasso. Nada sorprendente, buscar en los anaqueles de la memoria tiempos más románticos, porque desde siempre los diseñadores de moda han buscado negar el presente, instalándose detrás en el pasado o adelante en el futuro, este ultimo siempre basado en interpretaciones del pasado.

Supongo que presenciar el desfile me habría sorprendido tanto como a los expertos en moda presentes, por la magnitud del espectáculo unido a la euforia de un grupo de espectadores que solo esperaban aplaudir. Sin embargo verlo en casa, en mi ordenador solo me muestra un montón de elementos antes vistos ¿Por qué tanta sorpresa y tanta admiración? Porque fue espectacular, basta con ver y escuchar a todas las personas entrevistadas por Style.com (todas americanos, curioso) para darse cuenta de que lo que impresionó fue mas bien la historia, porque todos repiten una y otra vez que la idea de poner un tren de verdad en el lugar del desfile es impresionante, o que el desfile les transportó a otra época como una película de Scorcese o Spielberg según Harvey Weinstein. Fue como ver una película o leer un libro, dice Sarah Jessica Parker, cuya percepción de la moda es para mi uno de los grandes fraudes en el mundo de la moda durante la ultima década.

Video de Style.com

Cuando menos esta ultima colección de Louis Vuitton muestra una cierta consistencia consigo misma, quizás gracias al tren y a la nostalgia como pivote. Las colecciones anteriores de Marc Jacobs para Louis Vuitton me dejaban siempre con el sentimiento de que todo correspondía a otra marca, entre otras Yves Saint Laurent, Sonia Rykiel, Fendi, e incluso Prada, a veces todo en una misma colección o temporada.

De la colección Louis Vuitton Otoño/Invierno 2012-2013 me encantaron los bolsos, las siluetas nostálgicas de estos. Pero si tuviese la opción de recibir un regalo de esa colección difícilmente aceptaría algo, bien, quizás los lentes, aunque hace mucho tiempo que pienso en que usar lentes de sol demasiado icónicos atenta contra mi propia idea del buen gusto.

En Marc Jacobs aprecié algo del Marc de antes, y esos zapatos que sin duda haran furor durante la temporada Otoño/Invierno 2013, cuando estaran en el mercado. Pero mi colección preferida entre las tres ha sido Marc by Marc Jacobs, me gusta la simplicidad de las piezas, y sobre todo el trabajo en las piezas mas que en el look.

No tengo idea de si todo lo que escribo aquí es muy claro, quizás muy poco, y es que quizás necesite tiempo para volver al tema, porque no es muy claro para mi, demasiados elementos se acumulan. Por ahora mi conclusión es que los efectos especiales obnubilan y nos hacen creer que una historia es mejor de lo que es, también en la moda, o quizás sobre todo en la moda.

Todas las imagenes via Style.com

Kristen es una actriz

Desde que Kristen McMenamy volvió a los podiums y a las editoriales mostrando su cabellera plateada quiero saber todo sobre ella. No solo es hermosa, es mágica, pero sobre todo me encanta que se sienta tan fuerte como para imponer sus propias reglas, en un mundillo en el cual las reglas las impone el dinero. Aceptar que ha envejecido ha sido su mejor arma.

Este video lo hace su propio marido Miles Aldridge. Lo que mas me impresiona de esta película (asi he decidido calificarla) es que su valor estético escapa a los intereses de la marca para la cual fue elaborado, aunque desde luego el maquillaje ocupa un primer plano. Pero hasta me parece demasiado sofisticado como para compararse con la comparsa de “gente diferente” que llena las filas de la pseudo-escandalosa marca de cosméticos. La música es fabulosa, y sus expresiones y los colores me hacen pensar en Candy Darling y hasta en el mismo Warhol.

La entrevista que acompaña al video en Nowness es deliciosa, pues ambos Kristen y Miles dicen todo sobre el otro.

Fauno

         Imagen extraída del programa Beyond Ballets Russes by English National Ballet

La tarde de Fauno, El ritual de la primavera, obras consideradas epítome del expresionismo en la danza cuyo máximo exponente es Vaslav Nijinski;  el Pájaro de Fuego, y Faun(e) forman parte del programa de la restauración de los míticos ballet rusos de Sergei Diaghilev, por el English National Ballet. Ayer en el London Colisseum la magia de estas representaciones me transportaba a otra época, principios del Siglo XX, mostrando elementos de exotismo que luego reconoceríamos como parte del Fauvismo, del Art Deco y en muchos otros artistas de la época, o quizás lo contrario. Es difícil no pensar en como los descubrimientos arqueológicos de la época influenciaron todas las expresiones del arte, también el ballet, especialmente en El ritual de Primavera.

Todo esto me satisfizo intelectualmente sintiéndome transportada a un teatro en el momento en el cual estas coreografías fueron presentadas la primera vez. Casi todas las piezas del repertorio acogían una presencia masculina importante, y esto siempre me seduce porque adoro esa tensión entre la fuerza y la delicadeza de los movimientos. Sin embargo no fue hasta que el bailarín principal de Faun(e) Raphael Coumes-Marquett apareció, con el torso desnudo dando continuidad a una falda del color de la piel en juego con los calcetines, pero sobre todo mostrando en cada movimiento precision, fuerza y gracia, que una luz aclaro mi percepción de ese instante mágico. Su torso era tan solido como una prenda de vestir, como un abrigo, una prenda protectora. Por un instante olvidé el ballet, el decorado, la música y los movimientos, admirando el cuerpo perfecto de este bailarín. Una solo idea me absorbió entonces: No se está desnudo cuando el cuerpo es perfecto, o lo que es lo mismo, no cubrimos nuestra desnudez sino nuestras imperfecciones.

Obsesion Annick Goutal

Llegué a Annick Goutal a través del perfume Bonpoint, que ella creo en 1986 para su hermana y fundadora de esta marca Marie-France Cohen. Este perfume infantil revelaba una consciencia diferente del aroma de las naranjas, y de la flor de naranja, esta última inédita hasta entonces para mi. Desde niña, me encanta comer mandarinas, pensando siempre en que no se pueden comer a escondidas, gracias al aroma dulce, amargo y envolvente. Siempre apretaba la piel de las mandarinas y las naranjas, para crear una nube aromática a mi alrededor. Muy lejos estaba entonces de comprender la búsqueda de este efecto usando artificios embotellados.

Fue apenas 2007 adquirí el agua de colonia de Bonpoint, y la botella sigue llena, suficiente como para perfumar los próximos 5 años. Rápidamente descubrí el universo gráfico de Annick Goutal, alegórico al mundo Marie-Antoinette. Las hermosas botellas biseladas y esbeltas coronadas por una tapa dorada y el lazo dorado alrededor del cuello son nostálgicas y romanticas. Me gustan porque son muy femeninas y evocan el carácter artesanal de los perfumes, porque las botellas no son impresas sino etiquetadas, y en algunos casos una etiqueta es atada al lazo dorado. Después de mi primera experiencia seria con las Rosas masculinas de Le Labo, me abrí a la posibilidad de invertir en una nueva botella, esta vez de Annick Goutal, sin otra guía que una idea.

La primera vez que escuché del perfume de Goutal, Eau d’Hadrien, un sueño comenzó a construirse, según el cual en tan solo una botella de perfume podrían existir todas las notas que tanto había disfrutado mientras leía Memoires d’Hadrien de Marguerite Yourcenar. Como siempre, suspendí la necesidad de tener el objeto inmediatamente, haciendo lugar para el trayecto en el cual la historia de esta agua del Emperador Hadrien se gestaría dentro de mi. Un buen día, después de pasear en Tuilleries, decidí caminar hasta la Ópera encontrando la tienda parisina de Annick Goutal en el camino, en 14 rue de Castiglione protegida por las arcadas. Era la primera vez que visitaba el santuario y rápidamente sentí que el sueño se había construido lo suficiente como para descubrir los tonos olfativos que lo inspiraban.

Entre las opciones perfume y agua de toilette siempre me encuentro en un dilema. Este es el de escoger la esencia perfecta y el titulo maravilloso de “Perfume”, o el de escoger el Eau de toilette, elixir mas ligero, diluido, y efímero, pero también más fácil de llevar, especialmente para alguien como yo, para quien el aroma es algo intimo y apenas perceptible.

Eau d’Hadrien conjuga notas de naranja y especias, estas ultimas no siempre fáciles de apropiar ¿Querrá decir esto que el aroma de Eau d’Hadrien no me gusta? Es posible, en ocasiones lo pienso. A veces me gusta, otras menos, a veces me envuelve, otras me olvida. Quizás por eso es uno de mis perfumes favoritos, porque tiene la capacidad de sorprenderme cada vez. A veces solo me acompaña, otras es parte de mí. Uno de los grandes descubrimientos a través de este perfume es el aroma de Ylang Ylang, que desde hace unos días disfruto usando en aceite esencial como perfume, experiencia sobre la cual me gustaría también escribir, o lo que es lo mismo indagar.

Desde luego poseer la botella de Eau d’Hadrien tiene un valor inestimable para mí. No como parte de una colección de perfumes sino más bien como parte de una colección de referencias, o mas bien de elementos de un mundo personal, el mío desde luego. Al agua de Adrian, se suman la camelia blanca de Chanel, las cacerolas Staud, los platos Natalie L’été, los libros de Assouline, las blusas rumanas y las semillas de comino, entre tantos otros. Algunos de estos objetos forman parte de mi cotidiano, y justifican su inclusión con horas de servicio, pero lo contrario es también posible, que los use muy poco o nunca, porque muchas veces la sola presencia del objeto es lo que busco.

Agua de Hadrien es apenas el primero de los aromas de Annick Goutal que se hizo un lugar en mi biblioteca de olores. Le siguen Chevrefeuille (Madreselva), Mandragora, Un matin d’Orage (una mañana de tormenta) et Sables o Arenas, incluido este último en la línea masculina, y que es absolutamente sorprendente.

Algo paso hace poco que apenas puedo explicar y que despertó en mi el sentido del olfato hasta hace muy poco dormido. Quizás la posibilidad de intelectualizar la experiencia, escribiendo, encontrando las palabras que me acercan del olor.

La naturaleza y sus maravillas me guian… Mis emociones se convierten en olores, yo llamé Perfume al sueño que me transporta – Annick Goutal

1959: Chanel dice

Descubri esta entrevista de Gabrielle Chanel bastante antes de que existiera Youtube.com, gracias a los archivos del INA (Institut National de l’audiovisuel) en Francia. Alli uno encuentra maravillas como esta, ademas de emisiones de television en las cuales artistas de todos los horizontes mostraban sus talentos al publico francés.

Esta entrevista de Chanel me impacto particularmente por la fuerza que mostra al hablar. Chanel es no solo muy francesa, es el epitome de la Francia. Ella sabe todo, y nadie lo duda. Me doy cuenta de que negar en Francés es diferente, porque la negacion se repite al final, siempre, ese “pas” que golpea doblemente. El impacto no es el mismo en español, aunque gritemos “no”. Ademas de todas las maravillas que dice, sus ideas sobre la moda y la mujer, me impresiono la manera de hacer la puesta en escena de la entrevista, buscando mostrarla lo mas posible en su entorno, respetando su necesidad de moverse, y haciendo sobre todo una perfecta fotografia en movimiento. Me di cuenta entonces de que poco entendi sobre como hacer entrevistas durante los años durante los cuales trabajé en E! Entertainment como productora de modas. Poco supe entonces entender la importancia de conocer al entrevistado. Pero eso es demodé.

Me encanta la diferencia que hace Mademoiselle Chanel entre excentricidad y extravagancia, tanto que me adhiero a ella también hoy. A continuación hago una traducción bastante informal, sin correcciones, de la entrevista, para aquellos quienes como mi mama, no tienen oído francés.

¿Podrá decirme Mademoiselle Chanel lo que será la moda este año?

Chanel: No…

¿Por qué?

Chanel: Porque no lo sé… Y si lo supiera, no se lo diria

¿Como es posible que usted no lo sepa? Es en solo tres semanas que usted hará su presentación

Chanel: Si, bien, pero en tres semanas uno puede hacer muchas cosas, incluso cambiar la moda… Como… Porque eso va muy rápido y es imposible saber. Primero tienes que ver lo que da un vestido, porque uno no puede saber como se vera… Hasta el ultimo minuto tu trabajas sobre la el vestido porque la moda es una cosa muy inestable.

¿Usted trabaja hasta el ultimo día?

Chanel: Hasta el ultimo día, y usted puede decir que hasta el ultimo minuto

¿Por miedo de ser demodé?

Chanel: Si, por miedo de ser demodé… Yo quito, y quito todo eso que puse, lo que me parece  inútil

¿En qué estado son las piezas?

Chanel: Uh, en pedazos, señor, en pedazos, y le digo la verdad

¿Es verdad?

Chanel: Es verdad. Absolutamente verdad.

¿La moda de estos últimos años ha sido con frecuencia excéntrica? ¿Hay excentricidad al lado de las reglas?

Chanel: No me parece la moda excéntrica, yo la encuentro extravagante, que no es para nada lo mismo. No me gusta la extravagancia.

¿Una moda que imita un momento histórico es extravagante?

Chanel: Eso me parece estúpido, a mi personalmente. El problema es que una época termina. La moda no es eso. Comprenda, la moda no es eso. La moda esta siempre delante, no detrás. Uno no quiere que ella hable de lo que se pasa en su época.

¿Es decir apropiada de…

Chanel: Yo prefiero pensar en 1960 que en 1958

¿Qué es lo mas difícil de su trabajo?

Chanel: Ah, permitir a las mujeres moverse libremente… No sentirse disfrazadas. No cambiar de actitud, de manera de ser según el vestido en el cual uno las ha metido, es difícil pero eso es, yo creo, el don que yo poseo. Si usted lo ve como un don, yo veo que lo tengo.

¿Es el cuerpo imagen que se mueve todo el tiempo?

Chanel: El cuerpo-imagen se mueve todo el tiempo, incluso cuando uno no quiere que él se mueva. A mi también en este momento me gustaría no moverme y hablar calmadamente, pero eso es muy difícil para mi. Yo me muevo sin parar. Pero si yo tuviese un vestido que me molesta no me movería. Porque tendría miedo de que la línea se desplace, pero me da igual, puede desplazarse, o no, puede hacer lo que quiere.

Tomemos uno de sus talleres del año pasado por ahora. Esos dos talleres están todavía a la moda por algunas semanas mas

Chanel: Si, por algunas semanas mas. Pero Marine es muy linda, delgada. Ella esta muy bien hecha, es muy joven, uno podría pensar que no es demodé, pero ella sabe bien que eso sera demodé en dos semanas. Elle duda, mire su sonrisa

¿Cuando usted mira ese taller, usted encuentra alguna cosa que reprocharle?

Chanel: No lo sentí hasta hoy, pero ahora que usted me lo dice yo me digo ¿Sera que ahora yo haría eso? No, no lo haría. No lo haría. Hay algo que haría de manera diferente.

La entrevista sigue… Y en ella Mademoiselle Coco Chanel habla de “Elegancia”…

Espejo, espejito…

Subía unas amplias escaleras que llevan a un primer piso sin mucha consciencia de lo que hacía. Las escaleras me pueden imponer gestos parsimoniosos, que disfruto tanto como caminar en las dunas. Nunca antes había pensado en esto, hasta que saliendo de la escalera, todavía absorbida por la fantasía de mover mi pesado vestido al ritmo de los escalones, pasé delante de una puerta-espejo. La realidad compuesta por ese artefacto descorazonado me detuvo en seco. No podía creer lo que veía. En estado de shock, descubrí que mientras subía las escaleras me sentía bella, y esto sólo pude descubrirlo cuando el espejito sin escrúpulos me arrojo sin piedad esa imagen nefasta de mí misma, tan poco agraciada, por no decir fea.

Fue entonces cuando pude entender, quizás un poco tarde, a qué se refiere el cuento de Blanca Nieves con la repetición obsesiva de la frase “Espejito, espejito, dime… quién es la más hermosa”. Ahora me doy cuenta de que el problema no es la fealdad de la reina, ni siquiera la belleza de Blanca Nieves, el problema es el fulano espejo. No soy muy rápida para sacar conclusiones, y es que siempre necesito una vida para llegar a lo que otros llegan con apenas un estímulo, pero darme cuenta por mí misma de que el problema no soy yo sino el espejo, los espejos, me hace sentir perspicaz.

Me pregunto cómo pude haber andado tanto, creyendo que era tan fea, solo para darme cuenta de que esta percepción no es la mía, sino la de mi reflejo, construido a través de la aceptación de ideales de belleza excesivamente excluyentes, atrapados en cuanto espejo fabricamos o cruzamos. Convengo ahora que con frecuencia me siento hermosa, o lo que es lo mismo, confortable con quien soy. Pero esto solo pasa cuando no hay espejos, porque estos siempre me sirven para localizar todo aquello que no se corresponde con mi idea de mí misma: los ojos muy cerca de la nariz, la barbilla muy larga, la nariz muy redonda, las piernas muy cortas, las caderas muy altas, la lista es infinita.

Supongo que todo era más fácil cuando éramos bebés y no nos reconocíamos en la imagen que nos daba el espejo, creyendo que pyro bebé nos quiere complacer imitándonos ¿Cuándo aceptamos que esa imagen en el espejo es la nuestra? Quizás tan pronto como somos capaces de escuchar los juicios y las fronteras que expresan quienes nos rodean.

Pero el problema del espejo no me es exclusivo, simo todo lo contrario, porque ahora hasta las Blanca Nieves quieren estar seguras de ser las más bellas (también las más jóvenes). Pertenecer a la mayoría no me hace sentir mejor, pero me tranquiliza no pertenecer al grupo de las que cada vez que reciben el mensaje maligno del espejo van a ver al cirujano plástico con un retrato hablado para corregir las imperfecciones, esto hasta que logran convertirse en un Monet (solo posible de apreciar desde lejos, muy lejos, tal como lo expresaría Alicia Silverston en Clueless, 1995)

Mi decisión desde ese día, hace poco menos de un mes, en el cual descubrí que mi imagen de mí misma desde adentro poco se parece a la imagen de afuera, es la de eliminar todos los espejos. Esto porque soy mas sensible e inteligente que la reina, sino saldría yo misma a eliminar a todas las Blanca Nieve, e incluso a los enanos, por su complicidad

Miranda July sabe hacer botones

Encontrar este video hace unos años fue un gran evento para mi. Conoci la obra de Miranda July cuando presentó y ganó la Cámara de Oro en Cannes. hace mucho de esto, y desde entonces sigo de muy cerca, o cuando menos lo más cerca que puedo todo lo que ella hace. Me encanta lo que percibo como una busqueda consciente de reconstruir lugares que solo visitamos cuando somos niños. Su libertad me desarma.

¡Disfrútenlo!

Cuando sea grande quiero ser…

Siempre pienso esto cuando descubro a alguien fascinante. Soy muy buena para admirar. Lo pienso cuando me topo con Miranda July y sus deliciosas intervenciones. Desde hace unos días le doy vueltas a la idea de escribir algo sobre esas mujeres cuya elegancia y gracia esta hecha de mucho mas que de buena herencia genética o de una obsesión desmesurada por sus imagenes a través de la ropa.

A continuación, algunas de esas chicas como quienes querría ser, si todavía tuviese la opción de ser grande un día. Ellas todas poseen el talento de contar historias, pero sobre todo poseen un halo de gracia que solo puedo explicar refiriéndome a una cierta ausencia del mundo. Para mi, sin dudas, la gracia y la elegancia, son las consecuencias del gesto al servicio exclusivo de quien lo usa. Esto es, la gracia y la elegancia están ligadas a la creación de un universo casi cerrado en el cual el portador es a la vez creador, actor y publico. De alguna manera me doy cuenta de que quizás por eso tener acceso al lujo o a productos elitistas no es suficiente, es preciso también hacerse de un desinterés particular por lo que puedan esperar los demás. A ver si puedo atrapar la idea mas sólidamente. La gracia y la elegancia, después de evaluar mi lista de estandartes, están conectadas con la ausencia de la intensión de impresionar a los demás. Es quizás una cierta indiferencia en estas mujeres, en todo caso la indiferencia que yo percibo, que las hace especiales e iconos innegables de moda, aunque en algunos casos, solo pocos lo veamos.

Zadie Smith

Imagen via SFGate.com

Escritora precoz inglesa. Su belleza me obnubila, su mirada especialmente, tanto que a veces creo que no existe, sino que existió. Me encantan sus novelas White Teeth y On Beauty, y me emociona saber que es tan sensible e inteligente como graciosa y elegante. No se consiguen muchas fotos de Zadie, pero en todas y cada una de las que encontré ella emite ese “je ne sais pas quoi” que hace que su presencia y manera de vestir queden siempre grabados en mi como una referencia. El detalle del turbante tribal como accesorio de sus vestidos tan severamente europeos me hacen pensar en Frida Kahlo (pronto hablaré de Frida). Ser como Zadie es quizás mi sueño mas intelectual, por no decir elitista.

Miranda July

Imagen de la pelicula The Future (2011)

Artista estadounidense. Miranda July es simplemente adorable. Basta con ver su película Me and you and everyone we love para quedarse postrado a su imagen. Lo que más me gusta de ella es quizás la mezcla de romanticismo, gracia, absurdo y risas. Miranda lleva algo de Diane Keaton y Bill Murray, que desde luego me deja soñando. De todos sus trabajos, quizás mi favorito es How to make a button? (que desde ya quiero compartir ¿De nuevo? Si, siempre). Su frescura se refleja siempre en la escogencia de sus atuendos, que respiran mucho de la cultura vintage californiana. Me matan sus volantes, faralaos, lazos, colores. Ser como Miranda es quizás mi sueño mas romántico.

Sofía Coppola

Imagen via House & Garden

,Nadie necesita saber quien es. Sofia es la mas cercana encarnación de una princesa hoy día. Su discreción y distancia me desarman siempre. Me encanta siempre tener esa imagen de ella muy definida detrás de un velo, porque es hermética, aunque quizas solo sea muy timida. Su consciencia de la moda es indudable (Milk Fed, su linea japonesa; su colaboracion con Louis Vuiton; sus colaboraciones con Marc Jacobs en general; y sus peliculas la colocan alli). Sin embargo existe en ella un cierto desdén en relación con ese mundo, quizás la distancia de quienes saben sobre todo lo que no quieren ser, y de quienes desde luego exigen la diferencia. Sus atuendos siempre son desprovistos de extravagancia, no buscan impactar. Pero obviamente no es tan inocente no querer parecer una tonta que solo piensa en como mimetizarse con las ultimas tendencias. Ser como Sofia es mi sueño mas teórico y contradictorio, me encantaría tener su discreción, su asertividad discursiva y su éxito, sin tener que expresar ese mundo burbuja inspirado en la frase de Marie-Antoinette : Donnez les de la brioche !  o en esa de Madonna: Believe it or not, I have my worries. Ser Sofia es también quizás mi sueño mas banal, porque ¿Quién no querria ser ella?.

Esperanza Spalding

Esperanza es dulce y sin poses, y no es la primera vez que lo digo. Lo que más me conmueve de ella es su instrumento, el bajo, casi una muralla musical desde donde puede cantar y existir segura. Me encanta su cabellera salvaje y su rostro inocente. Su manera de vestir tiene también algo de inocente, aunque con el tiempo pareciera estar tomando notas del guardarropa de cuando sera grande. Me encantan sus escogencias siempre entre princesa de cuento de hadas y alumna de escuela secundaria. Ser como Esperanza es mi sueño mas infantil.

Corinne Bailey Rae

Imagen via easyfashionblog.com

Lo que siempre me gusto en ella fue ese estilo tan inglés, de inspiracion vintage y con cierto humor. Todas las chicas de alguna manera vinculadas con la moda tienen esa filiación. Aunque hay algo de pose en Corinne, y de orgullo, esta parece siempre su batalla contra la timidez. Me parece una de las niñas mas bellas que jamás haya visto y su gracia en escena (la he visto ya dos veces una en Southbank y la otra en el Hammersmith Apollo) es incontestable. Mi expresión de siempre cuando la veo es “Un Ángel”, tanto como lo digo cuando veo Esperanza. Creo que tengo debilidad por las chicas expresándose a través del volumen de sus cabellos, porque su afro me encanta. Ser como Corinne es mi sueño mas seductor. Porque tengo la idea de que es la mujer que todos los hombres desean, aunque sé que lo que los hombres quieren no es lo que las mujeres piensan que ellos quieren.

Patricia Petibon

Imagen del album French Touch

El canto de los pájaros, de la naturaleza. Ella tiene algo de Julie Depardieu, una de las pocas actrices que me conmueve. Una vez mas el aire de inocencia y muchas ganas de no tomarse demasiado en serio. En el caso de Patricia desde luego lo de no tomarse en serio solo puede ser una manera de compensar el pequeño lugar, la jaula, en la cual solemos colocar a los cantantes de opera. Patricia Petibon es la actriz (no le conozco ninguna incursion actoral ademas de la opera) para quien escribiría todas mis historias, aun sabiendo que poco tengo que decir sobre una mujer francesa. Es tan graciosa que pensar en ella es pensar en la ronda de niños. Su gracia y elegancia pasan por el juego, una cierta imagen de mariposa o de muñeca. Me encantan sus cabellos rojísimos y rizados, y sus atuendos siempre dramáticos y románticos. Ser Patricia es mi sueño más lúdico.

Me ha encantado escribir esto, quizas porque me ayuda a definir esos trazos de otras mujeres en los cuales me gustaria encontrarme, aunque hace tiempo haya dejado de crecer.