Obsesion Annick Goutal

Llegué a Annick Goutal a través del perfume Bonpoint, que ella creo en 1986 para su hermana y fundadora de esta marca Marie-France Cohen. Este perfume infantil revelaba una consciencia diferente del aroma de las naranjas, y de la flor de naranja, esta última inédita hasta entonces para mi. Desde niña, me encanta comer mandarinas, pensando siempre en que no se pueden comer a escondidas, gracias al aroma dulce, amargo y envolvente. Siempre apretaba la piel de las mandarinas y las naranjas, para crear una nube aromática a mi alrededor. Muy lejos estaba entonces de comprender la búsqueda de este efecto usando artificios embotellados.

Fue apenas 2007 adquirí el agua de colonia de Bonpoint, y la botella sigue llena, suficiente como para perfumar los próximos 5 años. Rápidamente descubrí el universo gráfico de Annick Goutal, alegórico al mundo Marie-Antoinette. Las hermosas botellas biseladas y esbeltas coronadas por una tapa dorada y el lazo dorado alrededor del cuello son nostálgicas y romanticas. Me gustan porque son muy femeninas y evocan el carácter artesanal de los perfumes, porque las botellas no son impresas sino etiquetadas, y en algunos casos una etiqueta es atada al lazo dorado. Después de mi primera experiencia seria con las Rosas masculinas de Le Labo, me abrí a la posibilidad de invertir en una nueva botella, esta vez de Annick Goutal, sin otra guía que una idea.

La primera vez que escuché del perfume de Goutal, Eau d’Hadrien, un sueño comenzó a construirse, según el cual en tan solo una botella de perfume podrían existir todas las notas que tanto había disfrutado mientras leía Memoires d’Hadrien de Marguerite Yourcenar. Como siempre, suspendí la necesidad de tener el objeto inmediatamente, haciendo lugar para el trayecto en el cual la historia de esta agua del Emperador Hadrien se gestaría dentro de mi. Un buen día, después de pasear en Tuilleries, decidí caminar hasta la Ópera encontrando la tienda parisina de Annick Goutal en el camino, en 14 rue de Castiglione protegida por las arcadas. Era la primera vez que visitaba el santuario y rápidamente sentí que el sueño se había construido lo suficiente como para descubrir los tonos olfativos que lo inspiraban.

Entre las opciones perfume y agua de toilette siempre me encuentro en un dilema. Este es el de escoger la esencia perfecta y el titulo maravilloso de “Perfume”, o el de escoger el Eau de toilette, elixir mas ligero, diluido, y efímero, pero también más fácil de llevar, especialmente para alguien como yo, para quien el aroma es algo intimo y apenas perceptible.

Eau d’Hadrien conjuga notas de naranja y especias, estas ultimas no siempre fáciles de apropiar ¿Querrá decir esto que el aroma de Eau d’Hadrien no me gusta? Es posible, en ocasiones lo pienso. A veces me gusta, otras menos, a veces me envuelve, otras me olvida. Quizás por eso es uno de mis perfumes favoritos, porque tiene la capacidad de sorprenderme cada vez. A veces solo me acompaña, otras es parte de mí. Uno de los grandes descubrimientos a través de este perfume es el aroma de Ylang Ylang, que desde hace unos días disfruto usando en aceite esencial como perfume, experiencia sobre la cual me gustaría también escribir, o lo que es lo mismo indagar.

Desde luego poseer la botella de Eau d’Hadrien tiene un valor inestimable para mí. No como parte de una colección de perfumes sino más bien como parte de una colección de referencias, o mas bien de elementos de un mundo personal, el mío desde luego. Al agua de Adrian, se suman la camelia blanca de Chanel, las cacerolas Staud, los platos Natalie L’été, los libros de Assouline, las blusas rumanas y las semillas de comino, entre tantos otros. Algunos de estos objetos forman parte de mi cotidiano, y justifican su inclusión con horas de servicio, pero lo contrario es también posible, que los use muy poco o nunca, porque muchas veces la sola presencia del objeto es lo que busco.

Agua de Hadrien es apenas el primero de los aromas de Annick Goutal que se hizo un lugar en mi biblioteca de olores. Le siguen Chevrefeuille (Madreselva), Mandragora, Un matin d’Orage (una mañana de tormenta) et Sables o Arenas, incluido este último en la línea masculina, y que es absolutamente sorprendente.

Algo paso hace poco que apenas puedo explicar y que despertó en mi el sentido del olfato hasta hace muy poco dormido. Quizás la posibilidad de intelectualizar la experiencia, escribiendo, encontrando las palabras que me acercan del olor.

La naturaleza y sus maravillas me guian… Mis emociones se convierten en olores, yo llamé Perfume al sueño que me transporta – Annick Goutal

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