Oh Londres: The walk of Shame

Antes de venir a vivir a Londres hace dos años, mi cultura sobre la ciudad era más bien turística, hoy día mis conocimientos sobre la ciudad no son mucho mas extensos, sino quizás mucho más íntimos, menos leídos, mas bien vividos. Soy una turista perezosa, pero aun más soy una habitante negligente y conformista, a quien solo su barrio le basta.

Cuando venía como visitante tenia más oportunidades de observar la noche, y sobre todo las madrugadas, estas ultimas la gran pasarela de esas chicas, en general robustas, vistiendo minifaldas y medias de redes con las über-plataformas colgando de una mano. No fue sino hasta que comencé a navegar la cultura del Tabloide, o la prensa escándalo, cuando descubrí que esas chicas a quienes les amanece de regreso de una gran fiesta, o en general de un club, se les atribuye La marcha de la vergüenza. Los ingleses son fabulosos, no solo porque tienen la necesidad de nombrar la situación, sino porque de alguna manera el título dignifica el momento. Hasta yo quiero intentarlo ahora. Y pensar en cuantas veces he caminado esa marcha de la vergüenza durante mis días de juventud, claro que no siendo inglesa no hay nada memorable de aquellos momentos, apenas mi aliento, pero nada romantico ni flores en la cabeza reposando sobre mis hombres, ni colorete rosado en las mejillas bañado por la actividad física nocturna, en fin, todos esos detalles que hacen de las chicas inglesas, unas adorables mujercitas. No hay cinismo en esto, de verdad me encanta verlas mostrando orgullosas sus atributos, atributos que sólo ellas ven, ciertamente conmovedor.

Pero The Walk of Shame es más que el momento en el cual el sol, si ha salido por aquí, descubre el rímel sobre las tiernas mejillas, también muestra hasta que punto esta gente aquí es insensible al frio, porque aunque les hayan siempre dicho que por aquí siempre llueve, quizás nunca les hayan hecho saber que solo vivimos un mes de verano, y este repartido durante el año. Las minifaldas doradas, las cotas de encaje, las medias de redes y las plataformas, sin abrigo, forman parte de los atuendos navideños.  Esto es, simplemente muy londinense, sexy es siempre más importante que calientita.

Harvey Nichols, una tienda por departamentos en Knightbridge, muy elitesca, enalteció The walk of shame usándole como motivo para su campaña de navidad. Hace falta un sentido del humor muy sofisticado, y unas ganas locas de usarlo, sabiendo que probablemente el mensaje poco invitará a la clientela a gastar, porque entre otras cosas las clientas de Harvey Nichols no saben lo que es la marcha de la vergüenza, ellas siempre regresan a casa en carroza. Poco importa, lo cierto es que esta publicidad ha pasado a la historia, cuando menos instalándose en mi repertorio londinense, del cual les seguiré contando.

¿Alguna vez haz caminado la marcha de la vergüenza?

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