La estrella McCartney

Stella McCartney por Annie Leibovitz, VOGUE 2004

Stella McCartney

Fashion; £6.5 bn

Establecida después de una década a la cabeza de la casa  Yves Saint Laurent, McCartney, 48, ha hecho una fortuna mayor que la de su progenitor, el venerado Beatle, con su emporio de moda “Stellar Skies” que ya se  hace de muy buenos índices en la bolsa.

www.chronicleofthefuture.co.uk

Aún no es la responsable de la casa Yves Saint Laurent, ni existe su magno imperio “Stellar Skies”, sólo porque todavía no llega a los 48 años. Claro que el tiempo y sus disposiciones actuales podrán confirmar esta noticia en el 2019, fecha para cuando la revista británica Chronicle of the Future la incluye en su “Rich List”.

La justificación para esta ponderación a largo plazo es un hecho certificado por las diferentes referencias establecidas por Stella desde que en 1995 -no conforme con el peso histórico de su progenitor- demuestra entonces que el universo de conexiones es quizás su carta mejor guardada. Para comenzar, la todavía escolar Stella utilizó a sus amigas, las ya consagradas maniquíes británicas Naomi Campbell y Kate Moss, como modelos de  su  colección de graduación en el ‘London’s Central St Martin College of Art & Design’. Desde entonces, no deja de hacer noticia tanto más por sus contactos que por su probado talento.

Con más experticia que las más reputadas figuras en el mercado del entretenimiento, la diseñadora logra colarse en las listas de personalidades por razones tan diversas como su estilo, sus amigos, sus influencias, sus gustos e incluso su ‘sex appeal’. 

Su próxima relación, esta vez por referencia, la establece con Karl Lagerfeld a quien en 1997 desplaza de su trono en la casa Chloé. Para algunos, este movimiento detona como el recurso publicitario del Grupo Vendôme en un intento desesperado por recuperar la marca de su arcaísmo. Con este contrato, la pequeña británica se instala en Francia como la nueva importación desde territorios de vanguardia, transacción en boga impuesta por el grupo LVMH con John Galliano en la casa Dior y Alexander McQueen en  Givenchy.  

Su primera colección llega a París en octubre de 1997, con esta ‘performance’ los incrédulos rectificarían la línea del discurso. Este debut para la primavera de 1998, selló las preferencias Stella y las claras repercusiones de su experiencia junto a Christian Lacroix. Una especie de ‘Ready Made Couture’ que actualiza piezas de otro tiempo con recursos de lujo superpuestos sin evitar el efecto artificioso. El resultado, puro romanticismo y sofisticación ‘negligee’, en una colección Pret-a-Porter.

Inmediatamente se unieron al talento de la diseñadora, nuevas relaciones con Gwyneth Palltrow, Liv Tyler y Cameron Diaz. Mientras, los números de Chloé ascendían, hasta alcanzar cifras que refieren el 500% de aumento en las ganancias después de la adquisición McCartney.  Las claves para este crecimiento: gafas para sol con corazones glitter,  joyas textiles XS  y las famosas estampas frutales y equinas.

Declara la muerte de los 90, gracias a su atrevida revisión de un decenio que aún no terminaba. Los bordados, las transparencias, satinados, brocados y demás fruslerías femeninas, se unieron a las estructuras oficiales del guardarropa ‘Working Girl’ de la década anterior con la consagración del ‘blazer’, esto conjugado con detalles que rememoran al gran Gianni Versace. Todo esto en una perfecta alianza con estructuras y usos tipificados durante los años 70, sin atenciones hegemónicas y sólo excavando en los guardarropas populares del período.

Una vez instalada con peso propio, y descollantes ideas para el ropero y la imaginación femenina, la pelirroja con apenas 27 años recibe una oferta de la Casa Gucci para sustituir a Tom Ford, quien entonces aceptaba recuperar  YSL Rive Gauche.

La  muerte de su madre, Linda McCartney, en 1998 activó su participación en la sociedad protectora de animales PETA, con lo cual se hizo de una razón, por demás filantrópica, para negarse a llevar a cuestas el destino creativo y lujo en pieles de la marca italiana.

En el año 2000, renueva su contrato con Chloé a la vez que reaviva el fuego de su excelente mercadeo de la mano de Madonna. No sólo acepta el reto de sustituir a Jean-Paul Gaultier en el repertorio de atuendos míticos de La Diva al realizar su vestido de bodas sino que además, desplaza a Debbie Mazar y a Gwyneth Palltrow  al quedarse con el título de Madrina de Honor del evento en el cual la ‘Reina del Marketing’ acepta que aspira al ‘meanstream.’  Hoy, la revista VOGUE UK le otorga el 4to lugar en la lista de las personalidades más asediadas por la prensa, sólo después Madonna y Guy Ritchie, Jude Law y Sadie Frost, y  Kate Moss y Jefferson Hack -flamante padre del bebé de la modelo, con fecha de arribo en octubre de este año- el editor en jefe de la revista Dazed and Confused.

La heredera McCartney acepta la propuesta de François Pinault de crear su propia línea Pret-a-porter bajo el amparo de la marca GUCCI, el año pasado.  A  pesar  de su regreso a casa, después de abandonar Chloé y dejarla en manos de Phoebe Philo, la estrella de 29 años hace un debut sin precedentes en París.  La  propuesta  da continuidad a sus ideas, pero con toda la audacia contenida por las prescripciones francesas de su casa de antaño.  Una oda ‘luxury trash’ en el mejor estilo londinense, con trabajos cuasi-artesanales de construcción y estampados textuales de inspiración musical. También algunos detalles alusivos a la visión ingenua del futuro en los años 80, e incluso un homenaje a la revolución pop, y su eclosión en los años 70.

Los rumores arrojan la cifra de £15 millones para su firma propia, como resultado de su alianza con GUCCI, mientras la estrella del estilo londinense asume su poder, y declara su relación amorosa con el editor de la revista para ‘arquitectas’ Wallpaper, Alasdhair Willis, mejor conocido “Mister Gucci”, en honor a su afectación. 

La más reciente estrategia, y la más agresiva sin dudas, es su emotiva reconciliación con la implacable Madonna, después de haberla visto afanada en la cacería de inocentes patos en territorios escoceses junto a su marido. Todo  parece indicar que Luisa Verónica Ciccone está a los pies de la inglesa de apenas 29 años, para quien hizo de maniquí en la primera muestra al público de las imposiciones de Stella McCartney, para la primavera 2002.  Madonna, muestra su persistencia en el tiempo, en una editorial que elogia los pantalones a la cadera en satén con bolsillos laterales en encaje, que con certeza serán la herramienta más contundente de ventas del catálogo McCartney, en esta su primera temporada de incursión personal.  El medio, la revista POP: The Face, en un número especial dedicado a las diversas aproximaciones sobre la definición de  “Icon”, y en el cual Stella es la gran protagonista. 

Después de esta retrospectiva ‘estelar’ de apenas seis años, la inocente fortaleza de la McCartney hace lugar en su agenda para certificar que en efecto crea para su propio guardarropa, para aprovechar una esbelta figura de reciente estreno en actitudes provocativas, para cuestionar a la realeza,  para hablar mal de las estrategias de Liz Hurley,  para apoyar al grupo PETA, para justificar su nombre letra por letra y para desmentir las influencias del tejano de oro Tom Ford, de quien sólo alcanza a decir que es tan Virgo y tan sexy como ella. Y si existe alguna duda sobre sus ventajas competitivas, sólo basta echar un vistazo a su más cercano ámbito de acciones  y comprobar que su fama ya no es sólo una ventaja de su herencia, y que Stella sabe sobre todo utilizar todos sus recursos tanto para el estilo como para los negocios.

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Hoy decidí hacer limpieza de mi otra casa, mi ordenador. Ha sido tedioso pero sin duda provechoso. No solo logré hacerle lugar a las novedades, también pude encontrar restos de otras épocas durante las cuales escribir era todo lo que hacia. Esta nota sobre Stella Mc Cartney tuvo como inspiración el descubrimiento del site Chronicle of the future (que ya no existe) en el 2002. Ha sido maravilloso leer algunos de esos documentos como se leen los periódicos usados (y muchas veces mojados) que cubren o protegen el piso de la casa o incluso el pavimento.  Descubrí que escribía mejor entonces, 10 años atrás, pero me alienta saber que sobre todo escribía objetivamente mejor, solo porque seguía las reglas, las de los otros. Hoy no me hacen falta mas reglas, solo estar profundamente en contacto conmigo misma, y tener ganas de ordenar la relacion.

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