Margiela

Cuando apenas empezaba mi recorrido moda en los 90 y con la fuerza incontenible de Zara, percibía como los grandes diseñadores podían servirse de la producción y distribución masivas de este tipo de tiendas. Pero sobre todo estas colaboraciones, pensaba yo, acabarían con el plagio a las creaciones originales, gran utopía. No fue sino cuando llegué a Europa en el 2001 que descubrí H&M. Era un lugar perfecto para encontrar ropa infantil, accesorios y algunos T-Shirts, porque nunca la calidad ha sido demasiado buena. Aun así de cuando en cuando encontraba alguna pieza que podría tener destino, aunque honestamente no recuerdo alguna en particular. Es el mundo H&M, sin rastros.

Luego empezaron las colaboraciones con diseñadores. No tengo memoria de cuando empezó esta era, pero recuerdo que muchas de ellas fueron ignoradas por mi como la de Karl Lagerfeld (nunca entiendo lo que él hace con su propia linea) o la de Stella Mc Cartney. Pero un día llego el gran anuncio de una colaboración insólita (insólito en el sentido de único e improbable) con Comme des Garçons. El día de ese estreno estaba en Londres, y cuando pasábamos delante de las infinitas colas  frente a H&M de gente esperando para hacerse de alguna  pieza, sentía vergüenza de confesar cuanto deseaba estar allí bajo la lluvia para hacerme de ese abrigo de inspiración victoriana  negro con faralaos. Nunca lo tuve.

Luego pasaron quizás otros que no recuerdo y Sonia Rykiel. Entonces estaba en Barcelona, y tampoco podía interrumpir un paseo solo para desatar mi pobre voluntad y sobre todo mi dependencia o adiccion, a la moda. No es que quiera demasiado poseer esas ropas, tenerlas representa casi como un acto de fanatismo. Soy como un un “groupie” que colecciona discos y memorabilia de sus músicos favoritos. Algunas de estas colaboraciones son para mi la oportunidad de rendir homenaje a diseñadores que admiro, pero que bajo ninguna circunstancia podría adquirir de otra manera, quizas ni siquiera teniendo el dinero que no tengo hoy, porque los precios son simplemente fuera de razon. Esas piezas  H&M son un poco como un autógrafo.

La primera vez que me aventuré a hacer todo como los verdaderos fanáticos fue con Marni, no sin cierto recelo, y culpabilidad. Siempre me ha gustado lo que concibe Consuelo Castiglioni, y Marni es de hecho la única marca con la cual creo que me vestiría de pies a cabeza sin sentir que me pierdo detrás de las ropas. Sus zapatos, retando las convenciones de lo sexy y lo bonito, me seducen siempre, creo que porque me atraen siempre los zapatos que cuestionan el orden, que requieren apreciaciones especiales (de esto tengo tanto que decir). Allí estuve a las 9 am, la cola no era tan larga (desde luego no se trataba de Versace, en realidad  este ultimo mucho mas cercano a la clienta H&M que Marni). Perdí la razón, compré muchas cosas que luego carecían de sentido, no solo porque no tenían nada que ver conmigo sino porque además no tallaban bien sobre mi cuerpo de piernas cortas y excesivo asentadero, una silueta muy latina la mia. La solución fue devolver tanta compra inconsciente guardando solo algunas piezas que de todas maneras no he usado hasta ahora. Siempre me digo que no necesito usarlas, solo preservarlas.

El próximo jueves llega Martin Margiela a H&M y por suerte estaré lejos. Sin embargo reconozco que una parte de mi, elabora y revisa mentalmente la lista de piezas icónicas que se agregarían a mi colección de pequeños guiños a diseñadores y casas que admiro. Si pudiese unirme al rebaño, creo que iria a por las piezas masculinas, todas maravillosas.

La voz Sertab Erener. La cancion “Uzgunum Leyla”

La mayoría de las veces mi musica llega cuando menos lo espero. Hace dos años, fui al museo de artes decorativas en la rue de Rivoli para ver la exhibición sobre uno de los diseñadores que ha marcado mi manera de ver la moda, mas que un vestido, creación o arrebato artístico. Allí, descubrí la voz de Sertab Erener, y esta canción, un tema clásico de la música turca, que daba nombre al video, resumen de la exposición homónima de Chalayan en la galería  Lisson en Londres. No pude contenerme, saqué mi teléfono y lo registré porque quería repetir y compartir ese momento. Sertab luciendo un atuendo de Chalayan, misteriosa bajo un sombrero, acompañada por una orquesta, y esa música, esa voz, ese tema.

Perdí el teléfono y con él todas las fotos de la exhibición y el video. De cuando en cuando escucho a Sertab, y hoy se me ocurrió encontrar una manera de compartirlo.

La reina de la noche

La flauta mágica en inglés, eso fue una sorpresa. Los ingleses, siempre tan didácticos. Al principio me sentí traicionada, pero luego, mientras avanzaba la historia, me conmovió vivir la ópera como lo que era antes, una historia también hablada, además de cantada. Mi anterior experiencia de La Flauta Mágica fue en Paris, y fue en idioma original. Los franceses, tan puristas.

Como siempre, la mejor parte fue el Aria de la Reina de la Noche. Nada ilícito aquí, no registré nada. Pero recordar la emoción de escuchar esa ária me da la excusa para buscar mi interpretación favorita, de Roberta Peters. Además, el video es simplemente fantástico, sin mencionar su vestido, mas que un atuendo un freno. Los gestos que impone ese vestido traducen el drama de ese momento ¿O es ella quien le impone esos movimientos al vestido? Siente uno que la voz es mas bien un grito.

¡Perfección!

La cantante de bodas

Este fin de semana fue absolutamente musical. El sábado “La flauta mágica” y el domingo “Barefoot at the Symphony” de Idina Menzel. De ambos salí con ganas de cantar, pero lo mejor ha sido esa manera espontanea de planear el segundo. No compré ticket, pensando en que lo mejor seria poder escucharla, verla y lo peor haber salido y quedarme por allí, vagando en mi área favorita de Londres, Soho, nada mal para un domingo por la noche. Idina ya estaba cantando cuando llegamos a la taquilla. Una vez en nuestras sillas, el resto fueron mas que canciones un “sing up comedy”. Además encontramos lo que yo nombré el mejor publico al cual he pertenecido en todo mi vida. Maravilloso. El video arriba es ilícito y es mío. Estaba aterrada pero quise compartir un poco del concierto contigo Omar.

A Idina Menzel la descubrí buscando versiones de Burt Baccarach, y justamente la encontré cantando “God gives me strenght”, probablemente mi canción favorita de todos los tiempos. Luego, la vi en “Enchanted” y descubrí que además de voz, se divierte y divierte. El resto es solo un repertorio extenso de “covers” que hacen de ella un ídolo para mi.

Hoy cuando llevaba a Lila (mi hija de 5 años, y sé que este paréntesis tiene poco sentido pues los dos únicos lectores que tengo saben quién es ella, pero como ya lo dije antes, pienso en ese lector en Filipinas), retomo, llevaba a Lila a la escuela, y me pregunto qué fuimos a ver ayer. Le dije “Fuimos a ver a una cantante de bodas en concierto”. Idina contó cómo empezó como cantante de bodas en Long Island, cuando tenia 15 años. Secretamente espero que Lila comience a decir que cuando sea grande quiere ser cantante de bodas.

(Qué horror leer esto, tanta coma es imposible).

mi gato

Mi gato, es en realidad el gato de algún vecino, quien después de una exitosa excursión de caza en nuestra casa (teníamos algunos ratones: Marilou y Lee) comenzó a creer que este es su hogar.

Me gusta verlo desde la ventana de mi espacio de trabajo, yendo de una casa a otra, serpenteando de un techo al otro. Sus gestos me deleitan, no soy la primera en dejarse cautivar por los movimientos sensuales de un felino, pero me autorizo a experimentarlo sin necesariamente desbordar de sentimientos amorosos por el animal domestico en cuestión.

Cada vez que alguna puerta o ventana están abiertas, Lorenzo, así le llamo (hasta que él mismo o alguien con mas autoridad me indique su nombre) entra. En esta foto, en la cocina, daba vueltas a mi alrededor. Y redescubro cómo la foto no sólo es una memoria sino también una nueva visión. Mientras tomaba esta foto, los ojos y la oscuridad de la silueta captaron toda mi atención. Ahora, un montón de tiempo mas tarde, me cautivan sus bigotes.

Ayer, mientras me preparaba para dormir, una sombra anárquica se desplazaba cerca de la cama, era Lorenzo… mi gato.

¡Espero no te importe Omar!

A walk for inspiration

Este video es parte de una serie que realizo como colaboración para la Fundacion Art For Youth. La idea surgió de una conversación en un banco en Holland Park con Caitlin Mavroleon, la organizadora de la subasta en Octubre. Lo que empezó como algo muy informal se ha convertido ahora en la mejor reflexión que jamás haya tenido sobre la imagen en movimiento. No existe en este trabajo la pretensión de hacer obras originales o únicas, sino de mirar con dedicación esos sujetos que esta colaboración me imponen. El resto también es beneficio, sobre todo descubrir que para hacer algo que tiene un significado para mi misma, solo necesito dejar la cámara encendida, porque lo que esta registrado me ayuda a ver el mundo de otra manera, ni mejor ni peor.

Lo mas excitante, y quizas el mayor reto es poder sacar pequeños intersticios de tiempo de mi apretada agenda de estos dias, entre el trabajo, la casa, la familia y los amigos. Con Guy solo pasé dos horas, entre decidir qué hacer, y caminar hacia el Tate. Improvisamos todo el tiempo, pero aun asi es posible observar mi deseo de capturar eso que él busca en sus personajes.

El primero de la serie fue el de Leila Golestaneh, para entonces no creía importante declarar mi autoría. Después de discutir con Caitlin, quedé convencida de que no firmarlo era mas bien un acto de cobardía que de humildad, con lo cual comenzó una nueva etapa en mi descubrimiento de mi misma y de mis potenciales.

Lo mejor de estos “Tiny movies” como los llamo muy pertinentemente mi amigo Omar, es que me gusta escuchar la musica que les sirve de contexto. La serie continua, y con ella el descubrimiento de la espontaneidad en movimiento.