Manon sur le bitume

Cuando vivía en Paris quería ser cineasta. Pensaba entonces que si me atrevía a decirlo seria mas fácil serlo. De tanto decirlo, algunos amigos quisieron ayudarme poniéndome en contacto con otros (quiero decir con los de verdad) cineasta. Privilegio el mío. Uno de esos encuentros fue con Olivier y Elizabeth. Ellos buscaban a alguien para seguir desarrollando sus guiones. La gran sorpresa al conocerlos fue descubrir “Manon sur la bitume”, un cortometraje con el cual estuvieron nominados al Oscar.  Otra vez el Oscar, siempre llego al Oscar por algún medio u otro.

“Manon sobre el asfalto” me pareció conmovedor, quizás ayudaba entonces la cancion de Madelaine Peyroux, o mas bien su versión de la cancion de Bob Dylan “You’re gonna make me lomesome when you go.  Hoy escuchaba a Madelaine y de pronto recordé le cortometraje, y me dije quizás esta en Youtube, y estaba…

Placer de  compartirlo con ustedes…

Memoria y homenajes

Crecí viendo cine mexicano. Yo diría que mi amor por el cine comenzó allí, frente a la vieja tele con imágenes en blanco y negro, mera excusa para darle rienda suelta a la música. Siempre que leía esas biografías de grandes maestros del cine pensaba en cuan poco poética o romántica era la historia de mi relación con el cine, porque lejos de ir de la mano de un abuelo o padre cinéfilo a ver el Metropolis o Singin in the Rain, veía La Cucaracha, Camelia, Cantinflas y otros repertorios como el de Sara Montiel o el de Marisol.  Poco poética quizás, pero qué linda memoria la de esas historias.

En Caripito, pueblito en el cual crecí, solo había dos cines, y mi Abuela, mi ángel guardián, no veía con buenos ojos la sala oscura. Todavía recuerdo la única vez que visité (visitar es ciertamente el verbo justo) el cine de La Sabana, que hoy día es un restaurant de esos que llaman “Parrillera”. Tenia quizás 9 años, y caminábamos por la acera cuando la encargada del cine le dijo a mi abuela, “Zenobia, ven a ver esto”. Yo me quedé cerca de la taquilla con mi amiga Miriam. Admiramos la cortina pesada de azul, y luego de tanto escuchar los ruidos no pudimos resistir las ganas de ver lo que pasaba detrás. Las primeras e inolvidables imágenes de “El Ultimo Tango en Paris” que fueron también las ultimas en esa sala. Apenas abrimos los ojos a aquella gran pantalla con el gigante Marlon Brandon, alguien arrojo un montón de agua desde dentro de la sala en nuestros pies y un poco mas. Mi abuela salió inmediatamente para encontrarnos inexplicablemente emparamadas. Esta fue mi ultima experiencia en ese cine, pero ahora mientras relato, me doy cuenta de que fue quizás ese encuentro fortuito y prohibido lo me invito a descubrir el cine después.

De ese cine lleno de aventuras y canciones guardo el mejor recuerdo de mi infancia. Con Pedro Infante en el tope de la popularidad. Hace muy poco descubrí a Natalia Lafourcade, y cuando buscando un poco mas sobre ella encontré su versión de María Bonita, me encontré con mas que una canción con mi madeleine.

Siempre siento celos de otras culturas, especialmente de esas donde la tradición tiene ritmo. En México, esta tradición es tan fuerte y querida, que sigue actualizándose cada vez, generación tras generación. Y entre esto y los totopos con guacamole, de tanto en tanto, quiero ser mexicana.

Imágenes insignificantes

Hay algo siempre irrefutable en los clichés. Son validos, profundos, universales, y todo esto es redundante, lo sé. Es fácil decir, qué hermoso: Tilda, el paisaje escocés, el océano, pero por alguna razón suspendo mi entrega. Algo me dice lo contrario, que este film es pretencioso, que es banal y que ya lo he visto todo antes, mientras otra parte tira y tira sin cesar hacia el otro lugar, el del encantamiento, al final de cuentas es también tribal y poético. Tampoco importa, reconocer todo esto o aquello, y tratar de encontrarle un lugar en la atención y la conmoción (o la ausencia de ) personales. Esto también es una escuela.

Me quedo con la idea de invitar a alguien a decir los créditos de mi pelicula en lugar de mostrarlos. No es que esto haya pasado aquí, pero eso creí cuando Tilda se detuvo frente a la cámara y dijo: “Insignificant images”. Pensé que era el titulo del film, y una vez mas mi inspiración crece como la hierba mala entre ese discurso original y mi percepción errática.

Con mis lágrimas un collar de perlas

Hace años, mas de 10, la copia de Santa Sangre de Jodorowsky en VHS permanecía en el equipo día y noche, durante días, meses, quizás la perdí cuando regalé el mítico aparato. La sola razón era la de escuchar esta canción. Hoy, gracias a YouTube y la generosidad de quienes editan y suben cualquier cantidad de contenido improbable, puedo disfrutar de la escena en pocos gestos.

Nunca he sido fan de Jodorowsky, quizás porque todo lo que hace es demasiado “en negrillas”.  Sus seguidores me da un poco de miedo, y pues soy de esos que pasan de largo frente a una obra maestra, si entre ella y yo hay una horda de fanáticos intensos. No me apetece nada la idea de apreciar lo mismo que cierta gente. No es un aspecto de mi del cual estoy orgullosa, lo contrario, siempre lo oculto, pero hoy me levante con ganas de asumir mis defectos, especialmente esos que no estoy dispuesta a corregir.

¡Gracias Jodorowky!

La mejor versión de Déjame Llorar de Alfonso Esparza Oteo, es la de las Hermanas Padilla, a quienes con solo escucharlas imagino una película sobre ellas. Porque no existe para mi una mejor razón para ir al cine que la de escuchar buenas canciones. Y si este es el afiche, puedo dejar de ir al cine durante un año. Y ellas de Prada durante los años 30.

La falda Mulberry

El orden siempre se dejara seducir por el desorden.

Me fascina (de verdadera fascinacion, esa de encantar, obnuvilar) Mulberry, sus bolsos iconicos, y ese nombre, el del arbol Mulberry, entre otras cosas porque todo lo que termina en Berry clasifica en mi repertorio de afectos.

Les petits mouchoirs

Hace unos días finalmente vi la película de Guillaume Canet (marido de Marion Cotillard y director de Ne le dis à personne), Les petits mouchoirs. Este titulo siempre me gusto, y yo suelo escoger las películas que veo principalmente por el titulo. Este, en particular es genial, los pequeños pañuelos, eso que usamos para secar las lagrimas de nuestras pequeñas miserias. La película no es tan genial como el titulo, pero cuando uno ha estado de vacaciones con franceses, y sobre todo cuando muchos de los personajes de la película se inspiran de gente que uno conoce de verdad (quedé en estado de shock durante unos días), la historia y los detalles toman otra dimensión.

Lo mas difícil de esta película es que el autor parece no juzgar la estupidez y la frivolidad de sus personajes (lo cual es para mi muy importante) hasta que… lo hace, y de la peor manera, con el arrepentimiento porque la vida da lecciones, y porque cuando uno se queja de sus propias miserias (sobre todo en Francia) siempre hay alguien alla afuera que sufre mas, e incluso a veces se trata de un amigo (y no de las tribus africanas, preguntenle a la presidenta del FMI Christine Lagarde). Asi que eso que comenzó como una película sensible, o por lo menos sincera, se convirtió en un cuadro de las tribulaciones de la pequeña burguesía francesa, para la cual los problemas se deslizan entre irse de vacaciones o no, restituir las reservas de vino y “je t’aime moi non plus” (gracias Serge Gainsbourg).

Cosas que aprendo, aqui y alla

A veces me encuentro, especialmente cuando camino sola, pensando en todas esas cosas que he aprendido espontáneamente aquí y allá durante los últimos días. Siempre es mucho, y no deja de sorprenderme cuanto podemos aprender a cada instante.

1- La temporada de Elderflowers comenzo (traté de encontrar el nombre en español, y solo encontré Sauca, que no dice tanto para mi como Elderflower, que de todas maneras no dice nada, pero por lo menos suena) –  Me lo ha hecho notar en la calle Mónica, de origen Hungaro, profesora de Yoga y nutricionista ayurvedica, y quién ademas sugiere hacer un cordial (un sirop de Elderflowers muy famoso aqui en Inglaterra)

2- Las bodas son siempre en Verano – Lila, 5 años, su cerebro se lo dijo, y ella me lo dijo a mi

3- Recuerdo aquellos días durante los cuales los niños no usaban casco para andar en sus bicicletas (Descubro mientras lo leo que también tengo nostalgia de días mas espontáneos, sin tanta previsión y proteccion) – Wes Anderson, director de Moonrise Kingdom citacion en un articulo de Liberation, el periodico francés

4- Muchas veces lo que creo que esta fuera de foco en una foto, no es otra cosa que el impacto de mi respiración, o lo que llaman por aquí “camara shake” – Gracias Conrad Blakemore, Fotografo

5- Yodélice, no es una isla en el Caribe, es un cantante Francés (aunque suene a postre) que suele cantar en Inglés, y cuyo tema “Talk to me” me encanta – Les petits Mouchoirs (Mentiras Blancas) película de Guillaume Canet

Ahora que veo esto escrito, me doy cuenta de cuan ligero es todo lo que aprendo, de hecho.

Actualizo: Comer frutas me da hambre – Mi cerebro me lo dijo, finalmente