Bang bang: todas las versiones

Sin mucho tiempo por ahora. La música todo el día cuando menos me ayuda a no perderme en lamentos siempre repitiendo el mismo verso.

A L (5 años) le encanta Bang Bang de Sheila así que es ya un clásico en su repertorio. Ayer pensé que le gustaría saber que siempre se puede hacer una versión personal de cada canción que nos gusta. Su respuesta a mi propuesta: Quiero aprender italiano. Mina la ha conquistado… Como a mi, como a todos…

¿Conoces alguna otra versión de Bang Bang? ¿Cual es tu versión favorita de Bang Bang?

(Estas preguntas son para darme la ilusión de que hay gente allí leyendo esto, y no solo, que además se interesa en mis temas)

el talento y la técnica

Nunca he creído en la técnica. Suena estúpido pero es así, nunca he creído en la técnica. Sin ni siquiera saberlo conscientemente, siempre consideré que la técnica te empuja a la copia, al parecido, a un molde que no es uno, y sobre todo te hace perder una gran parte de la exploración, la creación de las maneras propias. Aunque parezca solo otra idea, esta conectada a la primera. Mi primera gran pasión fue el dibujo. Cuando todas las niñas deseaban Barbies (también yo las deseaba por osmosis) yo pasaba horas dibujando mis muñecas, si esas que se consumían el color carne. Pero lo mejor de todo no eran las muñecas, si no mas bien los vestidos. Cuando ni siquiera podía uno imaginar que algo como Sex And the City podría llegar a la televisión, ya yo definía los diversos matices y momentos dramáticos de mis historias basadas en la necesidad de usar un vestido, un color, una línea, una tendencia. Esto me hizo creer que quería ser diseñadora de modas. Entonces frágil e inestable pensé que no era una opción. Primero porque algunos miembros de mi familia me dejarían de respetar, y ya entonces era respetable. Y segundo porque no le veía ningún sentido a ser diseñadora sin ser famosa, y eso, en un país como Venezuela se me hacia cuesta arriba.

Decidí estudiar ingeniería, cuando menos esos miembros de mi familia que solo quieren a la gente inteligente no me excluirían. La otra cara de la moneda era que dibujar muñequitas era un juego, y necesitaba crecer. Mientras, seguía dibujando y escuchando la radio, en lugar de practicar todas esas derivadas e integrales. Con un portafolio y la osadía que regala la ignorancia me fui a ver a una famosa diseñadora venezolana, quien inmediatamente me contrató para que dibujara en su taller. Dibujaba intuitivamente, sin referencias, sin nada, solo imaginaba y trazaba. Este trabajo fue pasajero pues duro hasta que descubrí que los botones podían ser falsos, y que no necesariamente sirven para cerrar un vestido.

Abandoné el dibujo, y me concentré en otras historias ¿A donde voy con todo esto? Pues a que desde entonces siempre creí que mis dibujos no eran muy buenos, que les faltaba algo, seguramente personalidad, y claro el fulano talento. No fue hasta hace unos días cuando por casualidad caí en la pagina de una ilustradora de modas Paper Fashion, cuando descubrí (hay que ser bien ingenua para llegar hasta aquí creyendo que todas esas ilustraciones eran fruto de un conocimiento de cada movimiento y expresión del cuerpo) que las ilustraciones generalmente toman inspiración de fotos, de la realidad (claro que pocos lo dicen, la chica de Paper Fashion coloca un link para mostrar la foto de origen, tan decente). Siempre creí que todas esas ilustraciones maravillosas, todas, eran fruto de una excelente memoria, de una gran determinación y de mucho talento.

Con ganas de descubrir como se hace una ilustración usando una foto como referencia, estuve viendo una Jalouse (celosa, es el nombre de una revista de modas francesa) hasta que dí con una foto de Brigitte Bardot cuando era joven (y que hace promoción de su línea de ropas… y yo que creía que vivía en un zoológico). Nada fácil la tarea, sobre todo porque la referencia es demasiado icónica, pero aun así hice un esfuerzo de dibujarla. No se parece a Brigitte (creo que dejé colar mi percepcion de ella hoy, tan brava) pero me gusta como el dibujo me mira, y eso es todo para mi.

Definitivamente, tener una referencia ayuda. Pero no es todo. Mientras hacia el dibujo (no llamemos a esto ilustración) me dí cuenta de que con solo unos trazos podía haber llegado a lo que hice garabateando tanto. La respuesta a esto es la técnica. Si hubiese sido menos terca, hubiese tenido más foco, habría probablemente ido a una escuela de diseño donde habría aprendido a hacer el catalogo de ojos, el catalogo de labios, el catalogo de manos (qué difícil), pero no… Tenía que esperar hasta ahora para descubrir que con la técnica el talento puede dedicarse a ser más directo, mas eficaz, e incluso construirse desde cero.

No deja uno de aprender. Lo mejor de esta experiencia es simplemente hacer un paréntesis en mi cotidianidad para lanzar unas líneas aquí y allá… Y bueno, si, la técnica sirve para saber como hacer. Pero qué le hacemos a este síndrome de inventar la rueda y el agua tibia.

La paciencia sigue su gran revolución… Ahora hasta disfruto de hacer.

La cantante de bodas

Este fin de semana fue absolutamente musical. El sábado “La flauta mágica” y el domingo “Barefoot at the Symphony” de Idina Menzel. De ambos salí con ganas de cantar, pero lo mejor ha sido esa manera espontanea de planear el segundo. No compré ticket, pensando en que lo mejor seria poder escucharla, verla y lo peor haber salido y quedarme por allí, vagando en mi área favorita de Londres, Soho, nada mal para un domingo por la noche. Idina ya estaba cantando cuando llegamos a la taquilla. Una vez en nuestras sillas, el resto fueron mas que canciones un “sing up comedy”. Además encontramos lo que yo nombré el mejor publico al cual he pertenecido en todo mi vida. Maravilloso. El video arriba es ilícito y es mío. Estaba aterrada pero quise compartir un poco del concierto contigo Omar.

A Idina Menzel la descubrí buscando versiones de Burt Baccarach, y justamente la encontré cantando “God gives me strenght”, probablemente mi canción favorita de todos los tiempos. Luego, la vi en “Enchanted” y descubrí que además de voz, se divierte y divierte. El resto es solo un repertorio extenso de “covers” que hacen de ella un ídolo para mi.

Hoy cuando llevaba a Lila (mi hija de 5 años, y sé que este paréntesis tiene poco sentido pues los dos únicos lectores que tengo saben quién es ella, pero como ya lo dije antes, pienso en ese lector en Filipinas), retomo, llevaba a Lila a la escuela, y me pregunto qué fuimos a ver ayer. Le dije “Fuimos a ver a una cantante de bodas en concierto”. Idina contó cómo empezó como cantante de bodas en Long Island, cuando tenia 15 años. Secretamente espero que Lila comience a decir que cuando sea grande quiere ser cantante de bodas.

(Qué horror leer esto, tanta coma es imposible).

Imágenes insignificantes

Hay algo siempre irrefutable en los clichés. Son validos, profundos, universales, y todo esto es redundante, lo sé. Es fácil decir, qué hermoso: Tilda, el paisaje escocés, el océano, pero por alguna razón suspendo mi entrega. Algo me dice lo contrario, que este film es pretencioso, que es banal y que ya lo he visto todo antes, mientras otra parte tira y tira sin cesar hacia el otro lugar, el del encantamiento, al final de cuentas es también tribal y poético. Tampoco importa, reconocer todo esto o aquello, y tratar de encontrarle un lugar en la atención y la conmoción (o la ausencia de ) personales. Esto también es una escuela.

Me quedo con la idea de invitar a alguien a decir los créditos de mi pelicula en lugar de mostrarlos. No es que esto haya pasado aquí, pero eso creí cuando Tilda se detuvo frente a la cámara y dijo: “Insignificant images”. Pensé que era el titulo del film, y una vez mas mi inspiración crece como la hierba mala entre ese discurso original y mi percepción errática.

La chanson de Prévert

Para sobrevivir entre documentos excel y powerpoint hostiles, musicalizo mis horas (infinitas) de trabajo. Todo empezó con las ganas de un video en blanco y negro de Juliette Grecco cantando La Javanaise. No encontré. Asi llegué a esta obra maestra, la imagen casi inmóvil, casi dinámica de Serge Gainsbourg homenajeando a Prévert, como Yves Montant en Les Portes de La Nuit de  Marcel Carné. Es dificil no detenerme en la escena, Yves Montant recuerda la melodía interpretada por Jean Vilar con la armónica, y sigue con ese acto de absoluta poesía al escribir su memoria de las letras mientras escucha. Qué dias aquellos en los cuales la memoria era todo.

La version completa de “Les feuilles mortes” por Juliette Grecco.

¿Por qué Prévert? Porque si, y porque su poesía nos deja a ver lo poético en la cotidianidad, en la evidencia, en los gestos simples, en los trazos espontáneos de la vida. Prévert sintetiza ese “je ne sais pas quoi” que el mundo tanto admira de la cultura francesa y de los franceses, y que podría ser traducida en algo como  “la exuberancia de la simplicidad”.

Tributo a Alexander McQueen

Me cuesta escribir por estos días. En realidad no me cuesta escribir, pero se me hace cuesta arriba escribir algo coherente. Me apetece escribir sobre las flores de Bach y como después de 6 meses sufriendo de un acné localizado en el pómulo izquierdo (permanentemente). Solo ahora pude erradicarlo aplicando localmente y tomando oralmente las flores de Bach que corresponden a esa zona del cuerpo. Lo sé, poco interesante, pero es impresionante. El comedón se fue en dos días después de la aplicación de las flores Oak (roble) y Pine (pino). Lo mas interesante es la explicación. Empecé a trabajar hace seis meses, y con ello se exacerbaron el excesivo sentido de la responsabilidad, Oak, y la culpa, Pine. Las flores de Bach son la medicina del futuro.

¿Por qué no escribir sobre esto sin tantas excusas? Pues porque donde vivo, cuna del Dr Edward Bach, no le dan mucho crédito a las flores. Me cansé de recomendarlas, de ver el rostro de incredulidad y hartazgo de la gente (esto es mi condicion Vervena, otra flor, siempre excesivamente entusiasta con lo que descubro). Y como yo soy excesiva, pues me ha dado por no hablar, no escribir, no comunicar nada sobre las flores. Me falta tenacidad, lo sé, siempre ha sido mi problema.

Ahora bien, qué tiene que ver el comedón Oak/Pine con Alexander McQueen. Todo y nada, básicamente yo misma, que soy tanto una cosa como la otra, no McQueen desde luego, si no mi admiracion por él. Como en esa película de Julio Medem, Tierra, somos tantas cosas al mismo tiempo, lo que vivimos, lo que pensamos, lo que experimentamos, la manera en que nos ven, en fin, en un segundo podemos ser memoria, fantasia, percepcion y mil cosas mas. Las flores son en general el mejor sujeto de representación para mi, y Nick Knight ha realizado una serie de fotografías de flores maravillosas. Esto me llevo a ShowStudio, site que no visitaba desde hace mucho tiempo, y alli buscando sin destino me topé con este tributo a Alexander McQueen que no había visto

¡Poético!

TU UAN TU

¡Azealia es perfecta! ¡Cada vez que veo este video me quedo sin habla! Lo que mas me deleita es siempre percibir que camina en la cuerda floja, entre elegancia y vulgaridad. Enorme. Me encanta su musica irracionalmente, y eso me soprende, pero sobre todo me gusta.