Eaux de Mars

Stacey Kent es un angel. Todo lo que ella canta me encanta. Pero escuchar su version de Aguas de Marzo, en francés, es mas de lo que podia esperar.

Todo el mundo tiene una buena historia ligada a este tema. Mi historia se reescribio cuando mi mejor amigo me dijo: “Era mi primera vez en el mundo, en Brasil, y en aquel taxi, Aguas de Março”. Desde entonces la cancion es la banda sonora de las memorias de ese viaje, disparatado para mi, poético para él.

La chanson de Prévert

Para sobrevivir entre documentos excel y powerpoint hostiles, musicalizo mis horas (infinitas) de trabajo. Todo empezó con las ganas de un video en blanco y negro de Juliette Grecco cantando La Javanaise. No encontré. Asi llegué a esta obra maestra, la imagen casi inmóvil, casi dinámica de Serge Gainsbourg homenajeando a Prévert, como Yves Montant en Les Portes de La Nuit de  Marcel Carné. Es dificil no detenerme en la escena, Yves Montant recuerda la melodía interpretada por Jean Vilar con la armónica, y sigue con ese acto de absoluta poesía al escribir su memoria de las letras mientras escucha. Qué dias aquellos en los cuales la memoria era todo.

La version completa de “Les feuilles mortes” por Juliette Grecco.

¿Por qué Prévert? Porque si, y porque su poesía nos deja a ver lo poético en la cotidianidad, en la evidencia, en los gestos simples, en los trazos espontáneos de la vida. Prévert sintetiza ese “je ne sais pas quoi” que el mundo tanto admira de la cultura francesa y de los franceses, y que podría ser traducida en algo como  “la exuberancia de la simplicidad”.

«Et si on essayait d’être heureux, ne serait-ce que pour donner l’exemple.»

Una frase de Jacques Prévert que dice … Y si uno tratara de ser feliz, aunque solo sea para dar el ejemplo. 

Y yo no solo me conmuevo con la frase, la imagino perfectamente el titulo y la premisa de un film perfecto. Esta frase hizo citar a Jean-Louis Trintignant en los últimos días del festival de Cannes. Supongo que se refería a su film  Amour de Michel Haneke, Palma d’Or del Festival de Cannes 2012. Lo que no me quedo claro es si, esta es la interpretación de Trintignant del film o quizás una frase que repite su personaje en el film, George. Tendré que ver Amour, no sin recelo, y bien Jean-Louis Trintignant nunca me ha invitado a ver sus películas, pero la sola posibilidad de volver a ver a Emmanuelle Riva, la enigmática actriz de Hiroshima Mon Amour me seduce. Confieso solo haber visto un film de Haneke, La Pianiste, también premiado en Cannes (Isabelle Huppert gano el premio de la interpretación, Benoît Magimel el del mejor actor, y la pelicula se llevo el Premio del Jurado) y desde entonces la sola idea de ver una de sus películas me produce vértigo y ansiedad, que siempre pesan mas que mi curiosidad.  Aunque según algunos espectadores reputados, el director austriaco se ha suavizado con la edad y la fineza de su destreza narrativa.